Salmos 108
Santa Biblia Martín Nieto ›1Salmo. Cántico de David
2Dispuesto está mi corazón, Dios mío, voy a cantarte un himno, gloria mía:
3despertad, arpa y cítara, despertaré a la aurora;
4te daré gracias ante los pueblos, Señor, te cantaré ante las naciones,
5pues tu amor es más grande que los cielos y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.
6Álzate, oh Dios, sobre los cielos, y que tu gloria se extienda sobre toda la tierra.
7Para que sean libertados tus elegidos; socórrenos con tu poder y escúchanos.
8Dios ha hablado en su santuario: "Lleno de gozo, repartiré a Siquén, dividiré en parcelas el valle de Sucot,
9mío es Galaad y mío Manasés, Efraín es yelmo de mi cabeza y Judá mi cetro,
10Moab es la vasija en que me lavo, arrojo mi sandalia contra Edón, canto victoria contra Filistea".
11¿Quién me llevará hasta una plaza fuerte?, ¿quién me conducirá hasta Edón?
12¿No serás tú, el Dios que nos ha rechazado, el Dios que no sale ya con nuestras tropas?
13Ven en nuestra ayuda contra el adversario, pues la ayuda del hombre no sirve para nada.
14Con la ayuda de Dios haremos maravillas y él aplastará a nuestros enemigos.