Sabiduría 6
Santa Biblia Martín Nieto ›1Escuchad, pues, reyes, y entended; aprended los que regís los confines de la tierra.
2Prestad oído los que domináis a las masas, los que presumís de la multitud de vuestras gentes.
3Porque Dios os ha dado el poder y el altísimo la soberanía. Él juzgará vuestras obras y escudriñará vuestros designios.
4Porque, ministros de su reino, no juzgasteis rectamente, no respetasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios.
5Terrible y repentino caerá sobre vosotros, porque se somete a juicio severo a los poderosos.
6El pequeño merece misericordia, pero a los poderosos se los examinará con rigor.
7Que el todopoderoso no se asusta de nadie, ni se inclina ante los grandes; porque él hizo al pequeño y al grande, y de todos cuida por igual.
8Pero a los poderosos una dura prueba les espera.
9A vosotros, pues, soberanos, van mis palabras, para que aprendáis sabiduría y no caigáis.
10Porque los que guardan santamente las leyes santas serán santificados; y quienes en ellas fueren instruidos encontrarán una defensa.
11Sed ávidos, pues, de mis palabras; apetecedlas y seréis instruidos.
12Radiante e inmarcesible es la sabiduría; se deja ver fácilmente por los que la aman y encontrar por quienes la buscan.
13Ella misma se adelanta y se da a conocer a quienes la desean.
14El que madrugue para buscarla no se fatigará, pues la encontrará sentada a sus puertas.
15Porque pensar en ella es perfecta sabiduría, y el que se desvela por ella presto estará sin congoja.
16Pues va de un lado a otro buscando a los que son dignos de ella y se les aparece benigna en sus caminos, saliendo al encuentro de todos sus pensamientos.
17El principio de la sabiduría es el deseo sincero de ser instruido por ella. Querer instruirse es amarla.
18Desear ser instruido es amarla; amarla es guardar sus leyes; guardar sus leyes es asegurarse la incorrupción,
19y la incorrupción nos acerca a Dios.
20Por tanto, el deseo de la sabiduría nos eleva al reino.
21Si, pues, os complacéis en los tronos y cetros, reyes de los pueblos, honrad la sabiduría para que reinéis eternamente.
22Os anunciaré qué es la sabiduría y cuál es su origen y no os ocultaré sus secretos, sino que desde su primer origen la investigaré, pondré en claro su conocimiento y no dejaré pasar en silencio la verdad.
23No caminaré jamás con la envidia destructora, porque nada tiene que ver con la sabiduría.
24La salvación del mundo está en que haya muchos sabios, un rey prudente es el bienestar de su pueblo.
25Así pues, dejaos instruir por mis palabras, y de ellas sacaréis utilidad.