Proverbios 5
Santa Biblia Martín Nieto ›1Hijo mío, presta atención a mi sabiduría, inclina tu oído a mi inteligencia,
2para conservar la prudencia y la ciencia; ellas guardarán tus labios.
3Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su palabra es más suave que el aceite;
4pero su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos.
5Sus pies descienden a la muerte, sus pasos al abismo se dirigen.
6Ella no considera el camino de la vida, sus pies van errando sin que ella sepa adónde.
7Ahora, pues, hijo mío, escúchame; no te apartes de las palabras de mi boca.
8Aleja de ella tu camino y no te acerques a la puerta de su casa,
9para que no des a otros tu honor y tus años a un hombre cruel;
10para que no disfruten extraños de tu hacienda, y el fruto de tu trabajo no vaya a casa de un desconocido;
11para que al fin no tengas que gemir, cuando tu cuerpo y tu carne estén consumidos,
12y no digas: "¡Ay, aborrecí la disciplina y mi corazón despreció la corrección;
13no escuché la voz de mis educadores ni presté oídos a los que me instruían!
14He estado al borde de la desgracia en medio del pueblo y de la asamblea".
15Bebe el agua de tu propia cisterna, los raudales que brotan de tu pozo.
16¿Deben derramarse fuera tus fuentes, sobre las plazas tus arroyos?
17Sean para ti solo, y no para extraños a la vez.
18Bendita sea tu fuente, y que te regocijes en la mujer de tu juventud:
19cierva amable y graciosa gacela, sus encantos te embriaguen de continuo, siempre estés prendado de su amor.
20¿Por qué, hijo mío, desear a una extraña y abrazar el seno de una desconocida?
21Porque ante los ojos del Señor están los caminos del hombre, y él examina todos sus pasos.
22Sus propias injusticias cautivan al injusto, en los lazos de sus crímenes está prisionero.
23Él morirá por ser incorregible, su locura será su perdición.