Proverbios 21
Santa Biblia Martín Nieto ›1El corazón del rey es canal de agua en manos del Señor, él lo inclina hacia donde quiere.
2A los ojos del hombre todos sus caminos son rectos, pero es el Señor quien pesa los corazones.
3Practicar la justicia y la equidad agrada al Señor más que los sacrificios.
4Ojos altaneros, corazón soberbio; la luz de los criminales es el delito.
5Los proyectos del diligente llevan a la ganancia, los del precipitado conducen a la miseria.
6Adquirir tesoros gracias a una lengua mentirosa es vanidad efímera de quien busca la muerte.
7La rapiña de los delincuentes les hace caer en la red, porque se niegan a practicar la justicia.
8El camino del criminal es tortuoso, la conducta del inocente es recta.
9Mejor es vivir en un rincón del desván que en amplia casa con mujer quisquillosa.
10El malvado sólo piensa en el mal, su prójimo no encuentra piedad ante él.
11Cuando el insolente es castigado, adquiere prudencia el imprudente; cuando el sabio es instruido, es él quien adquiere ciencia.
12El justo advierte cómo la casa del injusto precipita al injusto en la ruina.
13El que cierra su oído al grito del pobre, también él clamará y no se le responderá.
14Un regalo en secreto calma la cólera, un don oculto la violenta ira.
15Para el justo practicar la justicia es una alegría, para los que obran mal es un terror.
16El hombre que se aparta del sendero de la prudencia tendrá su morada en la asamblea de las sombras de los muertos.
17Estará en la miseria el que ama el placer, el que ama el vino y los perfumes no se enriquecerá.
18El injusto sirve de rescate por el justo, y el pérfido por el hombre recto.
19Mejor es habitar en un país desierto que con una mujer quisquillosa e iracunda.
20Precioso tesoro y perfume hay en la casa del sabio, mas el necio lo disipa.
21El que practica la justicia y la misericordia encontrará vida y honor.
22El sabio asalta una ciudad de héroes y derriba la muralla en que aquélla confía.
23El que guarda su boca y su lengua se preserva a sí mismo de angustias.
24"Insolente" es el nombre del soberbio, del arrogante, que obra con extrema insolencia.
25Los deseos del perezoso lo matan, porque sus manos rechazan el trabajo.
26Todo el día se lo pasa deseando, pero el justo da sin cesar.
27El sacrificio del injusto es un sacrilegio, pues lo ofrece con malas intenciones.
28El falso testimonio perecerá, el que sabe escuchar podrá hablar siempre.
29El delincuente aparenta seguridad, el hombre recto está seguro de su conducta.
30Ni sabiduría, ni inteligencia, ni consejo existen ante el Señor.
31Se apareja el caballo para el día del combate, pero del Señor depende la victoria.