Proverbios 16
Santa Biblia Martín Nieto ›1Propio es del hombre hacer planes, pero la última palabra es de Dios.
2A los ojos del hombre todos sus caminos son puros, pero el Señor juzga las intenciones.
3Encomienda al Señor tus obras, y tus proyectos tendrán éxito.
4El Señor ha hecho todas las cosas para un fin, incluso al criminal para el día del castigo.
5El Señor aborrece al arrogante, ciertamente no quedará impune.
6La bondad y la fidelidad reparan el pecado, con el temor de Dios se evita el mal.
7Cuando el Señor se complace en la conducta de un hombre, reconcilia con él incluso a sus enemigos.
8Más vale poco con justicia que muchos ingresos con injusticia.
9El hombre traza su camino, pero el Señor dirige sus pasos.
10Los oráculos están en los labios del rey, y en el juicio su boca no yerra.
11La balanza y los platillos justos son del Señor, y obra suya son todas las pesas de la bolsa.
12El rey debe odiar la injusticia, porque el trono está establecido en la justicia.
13El rey concede su favor a los labios justos, y ama al que habla con rectitud.
14El furor del rey es mensajero de muerte, pero un hombre sabio le apacigua.
15En la serenidad del rostro del rey está la vida, y su favor es cual lluvia primaveral.
16Más vale adquirir la sabiduría que el oro, y adquirir la inteligencia es preferible a la plata.
17El camino de los hombres rectos es evitar el mal, guarda su vida el que vigila su camino.
18El preludio de la ruina es el orgullo; el preludio de la caída, el espíritu altanero.
19Más vale ser humilde de espíritu con los pequeños que partir el botín con los soberbios.
20El que presta atención a la palabra encuentra la felicidad, y el que confía en el Señor es dichoso.
21El que es sabio de corazón será proclamado inteligente, la suavidad del lenguaje hace más eficaz la doctrina.
22El buen sentido es fuente de vida para quien lo posee, castigo de los necios es su necedad.
23El corazón del sabio hace su boca sensata, en sus labios es más persuasiva la doctrina.
24Panal de miel son las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
25Hay caminos que parecen rectos, pero, en fin de cuentas, conducen a la muerte.
26El hambre del trabajador trabaja para él, porque la exigencia de su boca le estimula.
27El hombre inicuo es una fosa de maldad, sobre sus labios hay como fuego ardiendo.
28El hombre perverso siembra la contienda, el chismoso divide los amigos.
29El hombre violento seduce a su prójimo, lo lleva por mal camino.
30El que guiña los ojos maquina engaños, el que aprieta sus labios ya ha consumado el mal.
31Los cabellos blancos son una corona de honor, por el camino de la justicia se la encuentra.
32Más vale un hombre paciente que un héroe, más vale el que se domina a sí mismo que el que conquista ciudades.
33El hombre echa las suertes, pero el resultado depende del Señor.