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Marcos 15

Santa Biblia Martín Nieto

1Al amanecer, celebraron consejo los sumos sacerdotes, los ancianos, y los maestros de la ley y el tribunal supremo en pleno.

2Pilato le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?". Y él respondió: "Tú lo dices".

3Y los sumos sacerdotes le acusaban de muchas cosas.

4Pilato le preguntó de nuevo: "¿No respondes nada? Mira de cuántas cosas te acusan".

5Pero Jesús no respondió nada, hasta el punto de que Pilato quedó muy extrañado.

6Por la fiesta concedía la libertad a un preso, el que ellos quisieran.

7Había entonces un preso, llamado Barrabás, junto con los sediciosos que en un motín habían cometido un homicidio;

8llegó la gente y se puso a pedirle la gracia que solía concederles.

9Pilato les dijo: "¿Queréis que os ponga en libertad al rey de los judíos?".

10Pilato sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia.

11Pero los sumos sacerdotes azuzaron al pueblo para que pidieran que les pusiera en libertad a Barrabás.

12Pilato les dijo: "¿Qué queréis que haga con el que llamáis rey de los judíos?".

13Ellos gritaron: "¡Crucifícalo!".

14Pilato replicó: "Pero, ¿qué mal ha hecho?". Y ellos gritaban más alto: "¡Crucifícalo!".

15Pilato, entonces, queriendo satisfacer a la gente, les puso en libertad a Barrabás y les entregó a Jesús, para que lo azotaran y lo crucificaran.

16Los soldados llevaron a Jesús dentro del palacio, al pretorio, y reunieron a toda la tropa;

17le vistieron una túnica de púrpura, le pusieron una corona trenzada de espinas

18y comenzaron a saludarlo: "Viva el rey de los judíos".

19Y le golpeaban la cabeza con una caña, lo escupían y, doblando la rodilla, le hacían reverencias.

20Después de haberse burlado de él, le quitaron la túnica, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.

21Pasaba por allí un tal Simón de Cirene, que venía del campo, padre de Alejandro y de Rufo, y le obligaron a llevar la cruz de Jesús.

22Lo llevaron a un lugar llamado Gólgota (que significa "la calavera").

23Le dieron vino mezclado con mirra, pero no lo bebió.

24Lo crucificaron y se repartieron a suertes sus vestidos, a ver qué se llevaría cada uno.

25Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron.

26La inscripción con la causa de su condena decía: "El rey de los judíos".

27Con él crucificaron a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.

28Así se cumplió la Escritura que dice: Fue contado entre los criminales.

29Los que pasaban por allí lo insultaban moviendo la cabeza y diciendo: "¡Bah! ¡Tú, que destruías el templo y lo edificabas en tres días,

30sálvate a ti mismo y baja de la cruz!".

31Del mismo modo los sumos sacerdotes y los maestros de la ley se burlaban de él y decían: "Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo.

32¡El mesías, el rey de Israel!; que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos". Los que estaban crucificados con él también lo insultaban.

33Desde el mediodía se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde.

34Y hacia las tres de la tarde Jesús gritó con fuerte voz: "Eloí, Eloí, lemá sabaktani", que quiere decir: "¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?".

35Algunos de los presentes, al oírlo, decían: "Mirad, llama a Elías".

36Uno fue corriendo a buscar una esponja, la empapó en vinagre, la puso en una caña y le dio a beber, diciendo: "Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo".

37Pero Jesús, lanzando un gran grito, expiró.

38La cortina del templo se rasgó en dos de arriba abajo.

39El oficial, situado frente a él, al verlo expirar así, exclamó: "Verdaderamente este hombre era hijo de Dios".

40Había también unas mujeres mirando desde lejos. Entre ellas María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé,

41las cuales, cuando estaba Jesús en Galilea, lo acompañaban y lo servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.

42Al caer la tarde, como era la preparación de la pascua, es decir, la víspera del sábado,

43José de Arimatea, insigne miembro del tribunal supremo, que esperaba también el reino de Dios, se atrevió a ir a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús.

44Pilato se extrañó de que ya hubiese muerto; llamó al oficial y le preguntó si había muerto ya.

45Al saberlo por el oficial, concedió el cadáver a José.

46Éste compró una sábana, lo bajó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca. Luego hizo rodar una losa para cerrar la puerta del sepulcro.

47María Magdalena y María la madre de José estuvieron mirando dónde lo ponían.

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