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Juan 11

Santa Biblia Martín Nieto

1Había un enfermo, Lázaro, de Betania, el pueblecito de María y de su hermana Marta.

2María era la que ungió con perfume al Señor y le enjugó los pies con sus cabellos; su hermano estaba enfermo.

3Las hermanas mandaron a decir al Señor: "Tu amigo está enfermo".

4Jesús, al enterarse, dijo: "Esta enfermedad no es de muerte, sino para que resplandezca la gloria de Dios y la gloria del hijo de Dios".

5Jesús era muy amigo de Marta, de su hermana y de Lázaro.

6Y aunque supo que estaba enfermo, se entretuvo aún dos días donde estaba.

7Sólo entonces dijo a sus discípulos: "Vamos otra vez a Judea".

8Los discípulos le dijeron: "Maestro, hace poco querían apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?".

9Jesús contestó: "¿No tiene doce horas el día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10pero si uno anda de noche, tropieza, porque le falta la luz".

11Dijo esto, y añadió: "Lázaro, nuestro amigo, duerme; pero voy a despertarlo".

12Los discípulos le dijeron: "Señor, si duerme, se recuperará".

13Pero Jesús hablaba de su muerte, y ellos creyeron que hablaba del reposo del sueño.

14Entonces Jesús les dijo claramente: "Lázaro ha muerto;

15y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Vamos a verlo".

16Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a sus compañeros: "Vamos también nosotros a morir con él".

17A su llegada, Jesús se encontró con que hacía cuatro días que Lázaro estaba muerto.

18Betania distaba de Jerusalén unos tres kilómetros,

19y muchos judíos habían ido a casa de Marta y María para consolarlas.

20Así que oyó Marta que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras que María se quedó en casa.

21Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.

22Pero yo sé que Dios te concederá todo lo que le pidas".

23Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará".

24Marta le respondió: "Sé que resucitará cuando la resurrección, el último día".

25Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá.

26Y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre.

27¿Crees esto?". Le contestó: "Sí, Señor, yo creo que tú eres el mesías, el hijo de Dios que tenía que venir al mundo".

28Dicho esto, fue a llamar a María, su hermana, y le dijo al oído: "El Maestro está ahí y te llama".

29Ella, así que lo oyó, se levantó rápidamente y salió al encuentro de Jesús.

30Jesús aún no había entrado en el pueblo; estaba todavía en el sitio donde lo había encontrado Marta.

31Los judíos que estaban en casa de María y la consolaban, al verla levantarse y salir tan aprisa, la siguieron, creyendo que iba al sepulcro a llorar.

32Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies, diciendo: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto".

33Jesús, al verla llorar y que los judíos que la acompañaban también lloraban, se estremeció y, profundamente emocionado,

34dijo: "¿Dónde lo habéis puesto?". Le contestaron: "Ven a verlo, Señor".

35Jesús se echó a llorar,

36por lo que los judíos decían: "Mirad cuánto lo quería".

37Pero algunos dijeron: "Éste, que abrió los ojos al ciego, ¿no pudo impedir que Lázaro muriese?".

38Jesús se estremeció profundamente otra vez al llegar al sepulcro, que era una cueva con una gran piedra puesta en la entrada.

39Jesús dijo: "Quitad la piedra". Marta, la hermana del difunto, le dijo: "Señor, ya huele, pues lleva cuatro días".

40Jesús le respondió: "¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?".

41Entonces quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre, te doy gracias porque me has escuchado.

42Yo bien sabía que siempre me escuchas; pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado".

43Y dicho esto, gritó muy fuerte: "¡Lázaro, sal fuera!".

44Y el muerto salió atado de pies y manos con vendas, y envuelta la cara en un sudario. Jesús les dijo: "Desatadlo y dejadlo andar".

45Muchos de los judíos que habían venido a casa de María y vieron lo que hizo creyeron en él.

46Pero algunos se fueron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.

47Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el consejo y decían: "¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos milagros.

48Si lo dejamos, creerán en él todos y vendrán los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación".

49Uno de ellos, Caifás, que era el sumo sacerdote aquel año, les dijo:

50"Vosotros no sabéis nada; no os dais cuenta de que nos conviene que muera un solo hombre por el pueblo antes que perezca la nación entera".

51Esto no lo dijo por propia iniciativa, sino que, como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús debía morir por la nación;

52y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.

53Desde aquel momento decidieron matarlo.

54Por eso Jesús no andaba ya públicamente entre los judíos, sino que se fue a una región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín, y allí se quedó con sus discípulos.

55Estaba próxima la pascua de los judíos, y muchos de la región fueron a Jerusalén antes de la pascua para celebrar los ritos de purificación.

56Buscaban a Jesús en el templo y se decían: "¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?".

57Los sumos sacerdotes y los fariseos habían ordenado que, si alguno sabía dónde estaba, lo denunciase para prenderlo.

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