Job 20
Santa Biblia Martín Nieto ›1Sofar, de Naamán, tomó la palabra y dijo:
2Mis pensamientos me están dictando la respuesta; por eso hay en mí esta agitación.
3Una injuriosa corrección he escuchado, mas mi espíritu la réplica me inspira.
4¿No sabes tú que desde antiguo, desde que el hombre fue puesto en la tierra,
5es breve la alegría del malvado, su gozo es sólo de un instante?
6Aunque su altura se alzara hasta los cielos y las nubes tocaran su cabeza,
7como su estiércol se perderá para siempre, y los que lo veían dirán: "¿Dónde está?".
8Volará como un sueño inaprensible, se esfumará como visión nocturna.
9El ojo que lo veía no volverá a mirarlo, ni volverá a divisarlo su morada.
10Sus hijos acabarán miserables, sus manos tendrán que devolver sus riquezas.
11Sus huesos, que rebosaban de vigor juvenil, yacerán con él en el polvo.
12Si era dulce el mal a su boca, si bajo su lengua lo escondía,
13si allí lo guardaba sin tragarlo y en medio del paladar lo retenía,
14este alimento se cambiará en sus entrañas, se le dará en su interior veneno de áspid.
15Engulló riquezas: las vomitará; Dios se las arrancará de sus entrañas.
16Veneno de áspides chupó: lengua de víbora le mata.
17No verá más correr arroyos de aceite, ni torrentes de miel y de cuajada.
18El lucro de su afán no gozará, no comerá ese fruto que hacía sus delicias.
19Pues estrujó, desamparó a los pobres y robó casas que no había construido.
20Porque su vientre no conoció reposo, con sus tesoros no se salvará.
21Porque a su voracidad nada escapó, no ha de durar su dicha.
22En el colmo de su abundancia le alcanzará la angustia, toda clase de desgracias caerá sobre él.
23Mientras su vientre está llenando, desfogará Dios contra él el ardor de su ira, hará llover sobre su carne sus saetas.
24Si escapa al arma de hierro, el arco de bronce le traspasará.
25Un dardo sale por su espalda, una punta reluciente por su hígado, los terrores en bloque caen sobre él,
26todas las tinieblas le esperan en secreto. Un fuego no encendido por hombre devora y consume cuanto aún queda en su tienda.
27Desvelan los cielos su delito y la tierra se levanta contra él.
28Desaparecerá el producto de su casa arrastrado en el día de la ira.
29Tal es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia que le adjudica Dios.