Job 14
Santa Biblia Martín Nieto ›1El hombre, nacido de mujer corto es de días y harto de miserias;
2como la flor brota y se marchita luego, y huye como una sombra sin pararse.
3¡Y sobre un ser como éste posas tú los ojos, y le citas a juicio ante ti!
4¿Quién puede sacar lo puro de lo impuro? Nadie.
5Puesto que están contados ya sus días, si por ti está fijada la cuenta de sus meses, si has señalado un límite que no podrá cruzar,
6aparta de él tus ojos, déjale, como un mercenario, que acabe su jornada.
7Una esperanza hay para el árbol: si es cortado, aún puede germinar, y sus renuevos no dejan de crecer.
8Aunque haya envejecido su raíz en la tierra y en el suelo haya muerto su tronco,
9en cuanto siente el agua reverdece y echa ramas como una planta joven.
10Pero si el humano muere, todo acaba; al expirar el hombre, ¿qué es de él?
11Podrán agotarse las aguas de los mares, secarse los ríos y desaparecer;
12que el hombre que yace no se alzará ya más; se desharán los cielos y no despertará; no surgirá más de su sueño.
13¡Oh, si tú me escondieses en el abismo y me guardaras hasta que pase tu ira; si una tregua me dieras para acordarte de mí luego
14-si después de muerto se puede revivir-, todos los días de mi milicia esperaría hasta que llegase mi relevo!
15Me llamarías, y yo respondería; querrías volver a ver la obra de tus manos.
16En lugar de vigilar mis pasos, como ahora, no te cuidarías más de mis pecados.
17En un saco sellado estaría mi delito, y blanquearías mi falta.
18Mas como un monte llega a derrumbarse y una roca cambia de lugar;
19como el agua va desgastando las piedras y la crecida arrastra la superficie de la tierra, así destruyes tú la esperanza del hombre.
20Para siempre le aplastas y él se va; desfiguras su rostro y luego le expulsas.
21¿Serán honrados sus hijos? No lo sabe. ¿Serán despreciados? No se entera.
22Tan sólo conoce el dolor de su carne, sólo de su vida se lamenta.