Isaías 2
Santa Biblia Martín Nieto ›1Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén.
2Sucederá en los días venideros que el monte de la casa del Señor será afincado en la cima de los montes y se alzará por encima de los collados. Afluirán a él todas las gentes,
3vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y caminemos por sus sendas. Pues de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la palabra del Señor.
4Él gobernará las naciones y dictará sus leyes a pueblos numerosos, que trocarán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No alzará ya la espada pueblo contra pueblo ni se entrenarán ya para la guerra.
5Casa de Jacob, venid; caminemos a la luz del Señor.
6Sí, tú has rechazado a tu pueblo, a la casa de Jacob; pues está llena de adivinos y de agoreros, como los filisteos, y pacta con extranjeros.
7Su país está lleno de oro y plata, y sus tesoros son innumerables. Su país está lleno de caballos; innumerables son sus carros.
8Su país está lleno de ídolos: ellos se postran ante la obra de sus manos, ante la hechura de sus dedos.
9Será el hombre humillado, el mortal abatido. ¡No los perdones!
10Métete entre las rocas, escóndete en el polvo ante el terror del Señor, de su imponente majestad, cuando venga a hacer temblar la tierra.
11Los ojos soberbios del hombre serán abatidos, y la arrogancia de los mortales se doblegará; sólo el Señor será exaltado el día aquel.
12Pues el Señor todopoderoso tendrá su día contra toda soberbia y todo orgullo, contra todo lo que se alza, para abatirlo;
13contra todos los altos cedros del Líbano, contra todas las encinas de Basán;
14contra todas las montañas altivas, contra todas las colinas elevadas;
15contra todas las torres excelsas, contra todas las murallas escarpadas;
16contra todas las naves de Tarsis, contra todos los objetos preciosos.
17La arrogancia humana será humillada, el orgullo del hombre será abatido; sólo el Señor será exaltado el día aquel.
18Desaparecerán todos los ídolos.
19Se meterán en las grietas de las rocas, en los antros de la tierra ante el terror del Señor y su imponente majestad, cuando venga a hacer temblar la tierra.
20Aquel día todos arrojarán a los topos y a los murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que se hicieron para adorarlos.
21Se meterán en las grietas de las rocas y en los recodos de las peñas ante el terror del Señor y su imponente majestad, cuando venga a hacer temblar la tierra.
22Dejad de confiar en el hombre, pues sólo un soplo hay en su nariz. ¿Cuánta estima merece?