Habacuc 3
Santa Biblia Martín Nieto ›1Oración del profeta Habacuc. En el tono de las lamentaciones.
2¡Señor, he conocido tu fama; Señor, tengo un gran respeto por tu obra! ¡Hazla revivir en nuestro tiempo, en nuestro tiempo dala a conocer y en la ira acuérdate de compadecerte!
3Dios viene de Temán, el santo del monte Farán; su majestad cubre los cielos y de su gloria está llena la tierra.
4Su esplendor es semejante al día, rayos saltan de sus propias manos, allí se oculta su poder.
5Delante de él camina la peste, la fiebre sigue tras sus pasos.
6Se alza él, y hace temblar la tierra; mira, y las naciones se estremecen; los montes eternos se dislocan, los collados antiguos se deshacen, pero sus caminos son eternos.
7Veo en angustias las tiendas de Cusán, estremecidos los pabellones de Madián.
8¿Es que te has enfurecido, Señor, contra los ríos; es que te has irritado contra el mar, para que montes en tus caballos y en tus carros victoriosos?
9Tú preparas tu arco, llenas de flechas la aljaba. Tú surcas la tierra de torrentes.
10Te ven los montes y tiemblan, un diluvio de agua irrumpe, el abismo deja oír su voz, levanta a lo alto sus manos.
11El sol y la luna permanecen en su morada a la luz de las flechas, a los fulgores de tu lanza.
12Con tu furor pisas la tierra, aplastas con tu ira a las naciones.
13Sales a salvar a tu pueblo, a salvar a tu ungido. Tú destruyes la casa del malvado, pones al desnudo sus cimientos hasta la roca.
14Traspasas con tus dardos la cabeza de sus guerreros, que se lanzan como un turbión y se dispersan entre algazara, como si fuesen a devorar al pobre en su cubil.
15Tú lanzas tus caballos en el mar, en el oleaje de las inmensas aguas.
16He oído, y estoy profundamente conmovido; a tu voz tiemblan mis labios; estoy completamente descompuesto, mis pasos vacilan al andar. Tranquilo espero el día de la angustia, que ha de caer sobre el pueblo que nos asalta.
17Pues la higuera no volverá a echar brotes, ni habrá más frutos en las viñas; los campos no darán nada que comer, faltará la oveja en el aprisco y en los establos no habrá vacas.
18Pero yo me alegraré en el Señor; me gozaré en Dios, mi salvador.
19El Señor es mi Señor, él es mi fuerza; él hace mis pies como los de las ciervas y me hace caminar por las alturas. (Al maestro de coro. Para instrumentos de cuerda).