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Génesis 31

Santa Biblia Martín Nieto

1Después oyó que los hijos de Labán andaban diciendo: "Jacob se ha apoderado de lo que es de nuestro padre; a expensas de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza".

2Se dio también cuenta de que Labán no le miraba ya como antes.

3El Señor dijo a Jacob: "Vuelve a la tierra de tus padres, a tu familia, y yo estaré contigo".

4Jacob mandó llamar a Raquel y a Lía al campo donde estaba el rebaño,

5y les dijo: "Veo que vuestro padre ya no me mira como antes, pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.

6Bien sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas;

7él, en cambio, me ha engañado y me ha mudado el salario diez veces, aunque Dios no le ha permitido hacerme mal.

8Si él decía: Las reses manchadas serán tu salario, todas las ovejas del rebaño parían corderos manchados; si decía: Las reses rayadas serán tu salario, todas las ovejas parían corderos rayados.

9Así ha quitado Dios el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.

10Sucedió que al tiempo en que las ovejas se encelaban, yo levanté los ojos y vi en sueños que los machos que cubrían a las ovejas eran todos manchados y rayados.

11Y el ángel del Señor me dijo en sueños: Jacob. Yo le dije: Aquí estoy.

12Y él me dijo: Levanta los ojos y verás cómo todos los machos que cubren a las ovejas son manchados y rayados, porque he visto todo lo que te ha hecho Labán.

13Yo soy el Dios de Betel, en donde tú ungiste aquella estela y donde hiciste la promesa. Ahora levántate, sal de esta tierra y vuelve a tu patria".

14Raquel y Lía le respondieron: "¿Tenemos acaso nosotras parte o herencia en la casa de nuestro padre?

15¿No nos ha tratado como extrañas vendiéndonos y comiéndose nuestro precio?

16Por tanto, toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; así que haz todo lo que Dios te ha dicho".

17Jacob se levantó, montó a sus hijos y a sus mujeres en camellos

18y, con todo su ganado y todo lo que había adquirido en Padán Arán, se puso en camino hacia Isaac, su padre, a la tierra de Canaán.

19Mientras Labán se había ido al esquileo de sus ovejas, Raquel robó los ídolos familiares a su padre.

20Jacob engañó a Labán, el arameo, no descubriéndole su intención de huir.

21Huyó con todo lo que tenía, atravesó el río y partió en dirección a los montes de Galaad.

22Al tercer día Labán se enteró de que Jacob había huido

23y, tomando consigo a sus hermanos, le persiguió por espacio de siete días, hasta darle alcance en los montes de Galaad.

24Dios se apareció en sueños de noche a Labán, el arameo, y le dijo: "Guárdate de hablar a Jacob, ni bien ni mal".

25Labán alcanzó a Jacob, que había plantado sus tiendas en el monte; Labán también plantó las suyas en el mismo monte de Galaad.

26Labán dijo a Jacob: "¿Qué es lo que has hecho? Me has engañado y te has llevado a mis hijas como si fueran prisioneras de guerra.

27¿Por qué has huido en secreto, con engaño y sin avisarme? Yo te habría despedido con alegría y con cánticos al son de tambores y vihuelas.

28Y tú ni siquiera me has permitido besar a mis hijas y a mis nietos. Has obrado como un insensato.

29Podría ahora hacerte mal; pero el Dios de tu padre me ha dicho la noche pasada: Guárdate de hablar a Jacob, ni bien ni mal.

30Y ya que te vas porque tienes gran deseo de ver de nuevo la casa de tu padre, ¿por qué me has robado a mis dioses?".

31Jacob respondió: "Tuve miedo; pensaba que ibas a quitarme por la fuerza a tus hijas.

32¡Pero aquel en cuyo poder encuentres tus dioses, no vivirá! Delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tuviera tuyo y llévatelo". Jacob no sabía que los había robado Raquel.

33Labán entró en la tienda de Jacob, en la de Lía y en las de las esclavas, pero no encontró nada. Pasó luego a la de Raquel;

34pero ésta había tomado los ídolos y los había escondido debajo de la albarda del camello, sentándose encima de ellos. Labán rebuscó por toda la tienda, pero no los encontró.

35Raquel le dijo: "No se enfade mi señor si no puedo levantarme ante él, pues tengo lo que es habitual en las mujeres". Así él buscó y rebuscó, pero no pudo encontrar sus ídolos.

36Entonces Jacob se acaloró contra Labán y le habló en estos términos: "¿Qué delito o qué culpa he cometido para que me persigas de este modo?

37Has registrado todos mis enseres, y ¿qué has encontrado de las cosas de tu casa? Ponlo aquí delante de nuestros hermanos y que ellos juzguen entre nosotros dos.

38He estado veinte años contigo y nunca tus ovejas ni tus cabras han abortado. Jamás he comido un carnero de tus rebaños.

39Nunca te he traído los animales desgarrados por las fieras; yo pagaba el daño de mi bolsillo; lo robado, tanto de noche como de día, tú me lo reclamabas.

40De día me consumía el calor y de noche el frío, mientras el sueño huía de mis ojos.

41Así he estado veinte años en tu casa; catorce te he servido por tus hijas y seis por tu ganado, y tú me has mudado el salario diez veces.

42Si el Dios de mi padre, el Dios de Abrahán, el Terror de Isaac, no hubiera estado conmigo, tú me habrías enviado con las manos vacías. Dios vio mi dolor y el trabajo de mis manos, y ayer por la noche sentenció".

43Labán respondió a Jacob: "Estas mujeres son mis hijas, estos muchachos mis nietos, estas ovejas mis ovejas y todo lo que ves es mío. ¿Qué podría hacer yo hoy a estas hijas mías y a los hijos que ellas han engendrado?

44Venga, hagamos un pacto entre nosotros y quede como testimonio entre los dos".

45Jacob tomó una piedra, la levantó a modo de estela

46y dijo a su gente: "Recoged piedras". Ellos recogieron piedras e hicieron un montón, y allí, sobre el montón, comieron.

47Y Labán lo llamó Yegar Sahadutá, mientras que Jacob lo llamó Galaad.

48Labán añadió: "Este montón sea hoy testimonio entre tú y yo". Por eso se le llamó Galaad

49y también Mispá, porque añadió: "Que el Señor vigile entre tú y yo cuando no nos veamos ya el uno al otro.

50Si maltratas a mis hijas o tomas otras mujeres además de ellas, aunque nadie lo vea, Dios será testigo entre nosotros dos".

51Y añadió: "Aquí están este montón de piedras y esta estela que he levantado entre los dos.

52Este montón de piedras y esta estela son testigos de que yo no los traspasaré en tu dirección ni tú en la mía para hacernos daño.

53Que el Dios de Abrahán y el Dios de Najor -el Dios de sus padres- hagan valer el derecho entre nosotros". Entonces Jacob juró por el Terror de Isaac, su padre.

54Jacob ofreció un sacrificio sobre el monte e invitó a su gente a comer; comieron y pasaron la noche en el monte.

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