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Gálatas 5

Santa Biblia Martín Nieto

1Cristo nos ha liberado para que seamos hombres libres; permaneced firmes y no os dejéis poner de nuevo el yugo de la esclavitud.

2Mirad; yo, Pablo, os digo que si os circuncidáis, Cristo de nada os aprovechará.

3Y declaro de nuevo que todo el que se circuncida queda obligado a cumplir toda la ley.

4Los que queréis ser justificados por la ley quedáis desligados de Cristo y separados de la gracia.

5Nosotros aguardamos la justicia esperada por la fe mediante la fe del Espíritu.

6Si creemos en Cristo, da lo mismo estar o no estar circuncidados; lo que importa es la fe y que esta fe se exprese en obras de amor.

7Ibais bien. ¿Quién os cortó el camino de la sumisión a la verdad?

8No fue el que os llamó.

9Un poco de levadura hace fermentar toda la masa.

10Yo confío en que, gracias al Señor, no penséis de otro modo; pero el que os perturba, sea quien sea, recibirá el castigo que merece.

11Hermanos, en cuanto a mí, si es verdad que sigo predicando la circuncisión, ¿por qué soy todavía perseguido? Entonces, se acabó el escándalo de la cruz.

12¡Ojalá que se castrasen todos los que os perturban!

13Hermanos, vosotros habéis sido llamados a ser hombres libres; pero procurad que la libertad no sea un pretexto para dar rienda suelta a las pasiones, antes bien, servíos unos a otros por amor.

14Porque toda la ley se resume en ese precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

15Pero si os mordéis y devoráis los unos a los otros, llegaréis a destruiros mutuamente.

16Yo os digo: Dejaos conducir por el Espíritu, y no os dejéis arrastrar por las apetencias de la carne.

17Porque la carne lucha contra el espíritu, y el espíritu contra la carne; pues estas cosas están una frente a la otra para que no hagáis lo que queréis.

18Pues si os dejáis conducir por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

19Ahora bien, las obras de la carne son bien claras: lujuria, impureza, desenfreno,

20idolatría, supersticiones, enemistades, disputas, celos, iras, litigios, divisiones, partidismos,

21envidias, homicidios, borracheras, comilonas y cosas semejantes a éstas. Os advierto, como ya antes os advertí, que los que se entregan a estas cosas no heredarán el reino de Dios.

22Por el contrario, los frutos del Espíritu son: amor, alegría, paz, generosidad, benignidad, bondad, fe,

23mansedumbre, continencia; contra estas cosas no hay ley.

24Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias.

25Si vivimos por el Espíritu, dejémonos conducir por el Espíritu.

26No busquemos la vanagloria, provocándonos mutuamente y teniendo envidia unos a otros.

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