Ezequiel 28
Santa Biblia Martín Nieto ›1El Señor me dijo:
2"Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor Dios: Tu corazón se ha enorgullecido y has dicho: Un dios soy yo, en la morada de un dios habito, en medio del mar. Tú, que eres un hombre y no un dios, has equiparado tu corazón al corazón de Dios.
3¡Oh, sí!, más sabio eres que Daniel, ningún sabio te iguala.
4Con tu sabiduría y tu inteligencia te has procurado riquezas, has acumulado oro y plata en tus tesoros;
5por tu gran habilidad en el comercio has aumentado tus riquezas, y tu corazón se ha engreído por tu opulencia.
6Por eso, esto dice el Señor Dios: Porque has hecho tu corazón semejante al corazón de Dios,
7he aquí que yo haré venir contra ti a extranjeros, los más feroces de los pueblos, y desenvainarán su espada contra la prez de tu sabiduría y borrarán tu esplendor.
8Te harán bajar a la fosa y morirás atravesado en el corazón del mar.
9¿Podrás decir aún: Un dios soy yo, ante los verdugos? Un hombre eres, y no un dios, en manos de quienes te traspasan.
10¡Tendrás la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros! He hablado yo", dice el Señor Dios.
11El Señor me dijo:
12"Hijo de hombre, entona una elegía sobre el príncipe de Tiro. Le dirás: Esto dice el Señor Dios: Tú eras el dechado de la perfección, lleno de sabiduría y de espléndida belleza.
13En Edén, jardín de Dios, vivías. Innumerables piedras preciosas adornaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, carbunclo y esmeralda; de oro era el borde de tu manto, de oro las incrustaduras, todo a punto desde el día en que fuiste creado.
14Como un querubín protector yo te había puesto en el monte santo de Dios y caminabas entre brasas ardientes.
15Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la iniquidad.
16Con el progreso de tu tráfico te llenaste de violencia y pecados, y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querubín protector, de entre las brasas ardientes.
17Tu belleza te llenó de orgullo. Tu esplendor te hizo perder tu sabiduría. Yo te derribé por tierra y te di en espectáculo a los reyes.
18Por la multitud de tus delitos, con la injusticia de tu comercio, has profanado tus santuarios, y yo he sacado de ti mismo un fuego que te devore; te he reducido a cenizas sobre la tierra a los ojos de cuantos te contemplan.
19Todos los pueblos que te conocían se espantan al verte. Te has hecho un objeto de terror y has desaparecido para siempre".
20El Señor me dijo:
21"Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Sidón y profetiza contra ella.
22Le dirás: Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti, Sidón; en medio de ti seré glorificado. Se sabrá que yo soy el Señor cuando haga justicia en ella y manifieste mi santidad.
23Mandaré contra ella la peste, y la sangre correrá por sus calles. Caerán en ella atravesados por la espada, desenvainada por todas partes contra ella.
24Y no habrá ya más para la casa de Israel espina que punza ni zarza que lacera entre todos sus vecinos que la desprecian, y sabrán que yo soy el Señor".
25Esto dice el Señor Dios: "Cuando yo recoja a la casa de Israel de entre las naciones donde estaba dispersa, manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de las gentes y habitarán la tierra que un día regalé a mi siervo Jacob.
26Residirán allí con seguridad, construirán y plantarán viñas. Vivirán seguros, cuando yo haya ejecutado mis sentencias contra todas las gentes de los alrededores que los desprecian. Y sabrán que yo, el Señor, soy su Dios".