Efesios 1
Santa Biblia Martín Nieto ›1Pablo, apóstol de Jesucristo por designio de Dios, a los consagrados y fieles de Cristo Jesús.
2Os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.
3Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales.
4Él nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables a sus ojos.
5Por puro amor nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme al beneplácito de su voluntad,
6para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido Hijo.
7Él nos ha obtenido con su sangre la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia,
8que ha derramado sobre nosotros con una plenitud de sabiduría y de prudencia,
9dándonos a conocer el designio misterioso de su voluntad, según los planes que se propuso realizar por medio de Cristo
10cuando se cumpliera el tiempo: recapitular todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra.
11En Cristo también hemos sido hechos herederos, predestinados según el designio del que todo lo hace conforme a su libre voluntad,
12a fin de que nosotros, los que antes habíamos esperado en Cristo, seamos alabanza de su gloria;
13también vosotros los que habéis escuchado la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, en el que habéis creído, habéis sido sellados con el Espíritu Santo prometido,
14el cual es garantía de nuestra herencia, para la plena liberación del pueblo de Dios y alabanza de su gloria.
15Por lo cual, yo, al conocer vuestra fe en Jesús, el Señor, y el amor a todos los creyentes,
16no ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones,
17para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría que os revele un conocimiento profundo de él;
18que ilumine los ojos de vuestro corazón, para que conozcáis cuál es la esperanza de su llamada, cuál la riqueza de la gloria de su herencia otorgada a su pueblo
19y cuál la excelsa grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, según la fuerza de su poderosa virtud,
20la que ejerció en Cristo resucitándolo de entre los muertos, sentándolo a su derecha en los cielos
21por encima de todo principado, potestad, autoridad, señorío y de todo lo que hay en este mundo y en el venidero;
22todo lo sometió bajo sus pies y a él lo constituyó cabeza de la Iglesia por encima de todas las cosas;
23la Iglesia es su cuerpo, la plenitud de todo lo que existe.