Eclesiástico (Sirácide) 6
Santa Biblia Martín Nieto ›1La mala fama produce vergüenza y desprecio; así es el pecador de doble lengua.
2No te entregues a los caprichos de la pasión, pues destrozarías tu vigor como un toro.
3Devorarías tus hojas, harías caer tus frutos y quedarías como un árbol seco.
4La pasión violenta pierde a quien la posee y lo hace la irrisión de sus enemigos.
5Palabras dulces multiplican los amigos, la lengua afable multiplica las buenas relaciones.
6Que sean muchos tus amigos, pero uno entre mil tu consejero.
7Si tienes un amigo, comienza por probarlo, y no te confíes presto a él.
8Porque hay amigos de ocasión, que no te son fieles el día de la tribulación.
9Hay amigos que se vuelven enemigos, y descubrirán tus enredos para tu vergüenza.
10Hay amigos compañeros de mesa, pero no te son fieles en el día de la tribulación.
11Mientras van bien las cosas será otro tú y se mostrará afable con tus servidores;
12pero si eres humillado, se volverá contra ti y se esconderá de tu vista.
13Apártate de tus enemigos, y ten cuidado con tus amigos.
14Un amigo fiel es escudo poderoso; el que lo encuentra halla un tesoro.
15Un amigo fiel no se paga con nada, no hay precio para él.
16Un amigo fiel es bálsamo de vida, los que temen al Señor lo encontrarán.
17El que teme a Dios cuida bien sus amistades, porque como es él así será su amigo.
18Hijo, desde tu juventud ponte a aprender, y hasta encanecer hallarás sabiduría.
19Como el que ara y el que siembra acércate a ella y espera sus buenos frutos, pues en su cultivo trabajarás poco y presto saborearás sus frutos.
20La sabiduría es difícil para los ignorantes e insoportable para los insensatos.
21Como pesada piedra de prueba pesará sobre él, no tardará en arrojarla.
22Pues la sabiduría merece bien su nombre, no se manifiesta a muchos.
23Escucha, hijo, acepta mi parecer, no rechaces mi consejo.
24Mete tus pies en sus cadenas, y tu cuello en su argolla.
25Arrima tu hombro y llévala, no te molesten sus ataduras.
26Con toda tu alma vete a ella, con todas tus fuerzas guarda sus caminos.
27Rastréala y búscala; ella se te manifestará; y, una vez agarrada, no la dejes escapar.
28Porque al fin hallarás en ella tu descanso y se cambiará para ti en alegría.
29Entonces sus grillos serán para ti fuerte protección, sus argollas glorioso vestido.
30Atavío de oro será su yugo, sus ataduras cordones de púrpura.
31Te la vestirás como túnica gloriosa, te la ceñirás como fúlgida corona.
32Si quieres, hijo, te harás sabio; si te entregas a ella con ilusión, serás avisado.
33Si te gusta escuchar, aprenderás; si sabes escuchar, serás sabio.
34Júntate con los ancianos, y si ves a un sabio, vete con él.
35Escucha de buen grado toda palabra que viene de Dios, y no dejes pasar las sentencias prudentes.
36Si ves a un hombre inteligente, vete pronto con él: que tu pie gaste los umbrales de su puerta.
37Medita los mandamientos del Señor y aplícate sin cesar a sus preceptos. Él hará firme tu corazón y te dará la sabiduría tan deseada.