Eclesiástico (Sirácide) 48
Santa Biblia Martín Nieto ›1El profeta Elías se alzó, como un fuego; su palabra era ardiente como una antorcha.
2Él trajo sobre ellos el hambre, y en su celo los redujo a un pequeño número.
3Con la palabra de Dios cerró los cielos, y por tres veces hizo bajar fuego.
4¡Qué admirable fuiste, Elías, en tus portentos! ¿Quién podrá presumir de parecerse a ti?
5Tú que arrancaste un muerto de la muerte y del abismo por la palabra del altísimo.
6Que precipitaste a reyes en la fosa y a hombres ilustres de sus lechos.
7Que escuchaste reproches en el Sinaí y sentencias de castigo en el Horeb.
8Que consagraste reyes que hicieran justicia y profetas que te sucedieran.
9Que fuiste arrebatado en torbellino de fuego, en un carro tirado por caballos de fuego.
10Tú, de quien está escrito que fuiste preparado para un determinado tiempo. Para aplacar la ira antes de estallar, para volver los corazones de los padres a los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
11Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor, porque nosotros también poseeremos la vida.
12Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino, Eliseo fue lleno de su espíritu; en todos sus días no tembló ante ningún gobernante y no se dejó dominar por nadie.
13Nada fue demasiado difícil para él, y hasta en su muerte profetizó su cuerpo.
14En su vida hizo milagros, y en su muerte eran maravillosas sus obras.
15A pesar de todo, el pueblo no se arrepintió ni se apartó de sus pecados, hasta que fueron expulsados de su país y dispersados por toda la tierra.
16Y quedó reducido al más pequeño de los pueblos, con un príncipe de la casa de David. Algunos de ellos obraron el bien; otros multiplicaron los pecados.
17Ezequías fortificó su ciudad y metió las aguas dentro de ella. Taladró con hierro la roca y edificó estanques para las aguas.
18En sus días subió Senaquerib y envió a Rabsaqués, que levantó su mano contra Sión y se mostró arrogante en su orgullo.
19Entonces temblaron sus manos y sus corazones y sintieron dolores de parturienta.
20Invocaron a Dios misericordioso, tendiendo sus manos a él, y el Santo se apresuró a oírles desde el cielo y los libró por manos de Isaías.
21Hirió el campamento de los asirios, y su ángel los exterminó.
22Porque Ezequías hizo lo que agrada al Señor y siguió los pasos de su padre, David, como le había ordenado el profeta Isaías, el grande y fiel en sus visiones.
23En sus días retrocedió el sol, y él prolongó la vida al rey.
24Con grande inspiración vio el fin de los tiempos, consoló a los afligidos de Sión, anunció lo venidero hasta el fin de los tiempos y las cosas ocultas antes que sucediesen.