Eclesiástico (Sirácide) 14
Santa Biblia Martín Nieto ›1Dichoso el hombre que no peca con sus palabras y no es atormentado por el remordimiento de los pecados.
2Dichoso el hombre al que su conciencia no lo acusa, que no pierde nunca su esperanza.
3Al corazón mezquino no le hace falta la riqueza; y el avaro, ¿para qué quiere el oro?
4El que amontona con privaciones, para otros ahorra, y con sus bienes otros se alimentarán.
5El que es malo para sí, ¿para quién será bueno?; ni él disfruta de sus bienes.
6Nadie es más necio que el avaro aun consigo mismo, y ésta es la paga de su maldad.
7Si hace algo bueno es por descuido, y al fin se manifiesta su malicia.
8Malo es quien mira con envidia, el que vuelve el rostro y desprecia a los demás.
9El ojo del envidioso no se sacia con su parte, y la injusticia perversa seca su alma.
10El ojo del avaro envidia hasta el pan, hay penuria en su mesa.
11Hijo, en la medida de lo posible, trátate bien, y presta al Señor las ofrendas debidas.
12Hijo, recuerda que la muerte no tarda, y que no te han dicho cuándo vas a morir.
13Antes de morir haz bien al amigo y, según tus posibilidades, extiende la mano y dale.
14No te prives de un día feliz, y no dejes pasar la parte de una satisfacción legítima.
15¿No has de dejar a otro la fortuna, y el fruto de tus fatigas a tus herederos?
16Da, toma y regálate, porque no hay lugar para el gozo en el abismo.
17Toda carne envejece como vestido, porque es ley eterna: has de morir.
18Como las hojas verdes de un árbol frondoso, que unas caen y otras brotan, así las generaciones humanas, unas mueren y otras nacen.
19Toda obra corruptible perece, y tras ella va su autor.
20Dichoso el hombre que busca la sabiduría y que discurre con inteligencia,
21que medita en su corazón sobre sus caminos y reflexiona sobre sus secretos.
22Sale en pos de ella como el cazador y está a la espera en su camino.
23Dichoso el que se asoma por la ventana y permanece a la escucha a sus puertas;
24el que acampa en las cercanías de su casa, clava su estaca en sus muros,
25planta su tienda a su lado y habita allí en dulce morada.
26Pone a sus hijos bajo su amparo y descansa bajo sus ramas.
27Bajo su sombra se protege del calor y en su gloria descansa.