Deuteronomio 23
Santa Biblia Martín Nieto ›1Nadie tomará la mujer de su padre ni tendrá relaciones sexuales con ella.
2No será admitido en la asamblea del Señor el que tenga testículos aplastados o el pene amputado;
3ni el mestizo ni sus descendientes, aun de la décima generación;
4ni el amonita, ni el moabita, ni sus descendientes, aun de la décima generación, y esto para siempre,
5pues no os salieron a recibir con pan y agua en vuestro viaje cuando veníais de Egipto, sino que llamaron a Balaán, hijo de Beor, desde Petor, en Mesopotamia, y le pagaron para que te maldijese.
6Pero el Señor, tu Dios, no escuchó a Balaán, e incluso cambió la maldición en bendición en favor tuyo; porque el Señor, tu Dios, te ama.
7No buscarás su prosperidad ni su bienestar jamás, en todos los días de tu vida.
8No desprecies al edomita, pues es tu hermano; ni al egipcio, pues fuiste huésped en su tierra;
9sus hijos, a partir de la tercera generación, podrán ser admitidos en la asamblea del Señor.
10Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, guárdate de toda clase de maldad.
11Si alguno queda impuro por polución nocturna, salga del campo y no vuelva a entrar;
12al atardecer se lavará y, al ponerse el sol, podrá entrar de nuevo en el campamento.
13Tendrás también un lugar fuera del campamento para hacer allí tus necesidades.
14Llevarás en tu equipaje una paleta, con la cual harás un hoyo en la tierra, y luego lo taparás, después de haber hecho en él tus necesidades.
15El Señor, tu Dios, está en medio de tu campamento para protegerte y librarte de tus enemigos. Por tanto, tu campamento debe ser santo, para que el Señor no vea indecencias en medio de él y no se aparte de ti.
16Si un esclavo se escapa y se refugia en tu casa, no lo entregarás a su amo.
17Se quedará contigo, entre los tuyos, en el lugar que él elija y en la ciudad que más le guste; no le molestarás.
18Ningún hombre ni ninguna mujer israelita practicarán la prostitución sagrada.
19No lleves a la casa del Señor, tu Dios, el dinero adquirido por esa prostitución para pagar el voto que hayas hecho, pues eso es aborrecible a los ojos del Señor, tu Dios.
20No exijas interés alguno de tus hermanos ni por dinero, ni por víveres, ni por ninguna otra cosa que se suele prestar a interés.
21Puedes exigírselo al extranjero, pero no a tu hermano, para que el Señor, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas en la tierra que estás a punto de entrar a poseer.
22Cuando hayas hecho un voto al Señor, tu Dios, no tardes en cumplirlo, porque él te pedirá cuenta, y te harás reo de pecado.
23Si no haces ningún voto, no pecas;
24pero si haces libremente un voto al Señor, tu Dios, debes cumplirlo.
25Cuando entres en la viña de tu prójimo podrás comer uvas hasta hartarte, pero no guardarlas en tu cesta.
26Cuando entres en la mies de tu prójimo podrás tomar espigas con la mano, pero no meter la hoz en la mies de tu prójimo.