Deuteronomio 19
Santa Biblia Martín Nieto ›1Cuando el Señor, tu Dios, haya exterminado las naciones cuyas tierras te da en posesión y vivas en sus ciudades y en sus casas,
2pondrás aparte tres ciudades del país que el Señor, tu Dios, te da en posesión.
3Allanarás los caminos de acceso y dividirás en tres sectores el territorio que el Señor, tu Dios, te da en heredad, con el fin de que todo homicida pueda encontrar refugio en estas ciudades.
4El homicida puede refugiarse allí y salvar su vida si mató a su prójimo sin querer, sin haber sido anteriormente enemigo suyo.
5Por ejemplo, si uno va con otro a cortar leña al bosque y, mientras maneja con fuerza el hacha para derribar el árbol, ésta salta del mango y, alcanzando al compañero, le mata, aquél puede refugiarse en una de estas ciudades y salvar la vida;
6de lo contrario, el vengador del homicida lo perseguirá y, si el camino fuese largo, lo alcanzaría y le daría muerte. Y, sin embargo, ese hombre no merecía la muerte, pues nunca había odiado a su víctima.
7Por eso te doy esta orden: Pon aparte tres ciudades.
8Si el Señor, tu Dios, ensancha tus fronteras, y te da toda la tierra, tal como lo prometió a tus padres -
9a condición, desde luego, que guardes y pongas por obra todos estos mandamientos que yo te doy hoy, amando a tu Dios y siguiendo sus caminos-, entonces, a aquellas tres ciudades añadirás otras tres más.
10De esta manera no se derramará sangre inocente dentro de la tierra que el Señor, tu Dios, está para darte en posesión; de lo contrario, la sangre caería sobre ti.
11En cambio, si un hombre que odia a su prójimo le prepara una emboscada, se arroja sobre él, le hiere mortalmente y luego se refugia en una de estas ciudades,
12los ancianos de su ciudad le mandarán prender y le entregarán en manos del vengador de sangre, para que lo mate.
13No tendrá piedad de él. Alejarás de Israel todo derramamiento de sangre inocente, y serás feliz.
14No desplazarás los límites de tu prójimo, puestos por tus antepasados para limitar tu herencia en la tierra que el Señor, tu Dios, está para darte.
15Un solo testigo no basta para probar la culpabilidad de un hombre en cualquier clase de falta o delito que sea. La sentencia se apoyará en la declaración de dos o tres testigos, cualquiera que sea el delito.
16Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de rebelión,
17los dos interesados en la causa se presentarán ante el Señor, ante los sacerdotes y jueces en funciones en ese momento;
18ellos, si, después de una buena investigación, averiguan que el testigo había declarado en falso contra su hermano,
19harán con él lo mismo que él pensaba hacer con su hermano. Así extirparás el mal de en medio de ti.
20Los demás, al saberlo, temerán y no volverán a cometer tal villanía.
21No tendrás compasión: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.