Apocalipsis 16
Santa Biblia Martín Nieto ›1Oí una voz que salía del templo y decía a los siete ángeles: "Id y verted sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios".
2El primero fue y vertió su copa sobre la tierra, y una úlcera cruel y maligna sobrevino a los hombres que tenían la marca de la bestia y adoraban su estatua.
3El segundo vertió su copa sobre el mar, que se hizo como sangre de un muerto, y perecieron todos los seres vivientes del mar.
4El tercero vertió su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, que se hicieron sangre.
5Y oí al ángel de las aguas que decía: Tú eres justo; tú, el que es, el que era; tú, el santo, al haber castigado así.
6Ellos han derramado la sangre de los santos y de los profetas, y tú les has dado a beber sangre: se lo merecían.
7Y oí al altar que decía: Sí, Señor, Dios todopoderoso, tus sentencias son objetivas y justas.
8El cuarto vertió su copa sobre el sol, al que le dieron poder para quemar a los hombres con el fuego.
9Los hombres fueron quemados con terribles quemaduras, y blasfemaron contra el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, en vez de arrepentirse para darle gloria.
10El quinto vertió su copa sobre el trono de la bestia; su reino quedó sumergido en las tinieblas; las gentes se mordían la lengua de dolor, y
11blasfemaban contra el Dios del cielo por los dolores de sus úlceras en vez de arrepentirse de sus obras.
12El sexto vertió su copa sobre el río grande, el Éufrates, y sus aguas se secaron, dejando paso libre a los reyes del oriente.
13Después vi salir de la boca del dragón, de la bestia y de la del falso profeta tres espíritus inmundos, como ranas:
14los espíritus de demonios que hacen prodigios y van a reunir a los reyes de toda la tierra para la guerra del gran día del Dios todopoderoso.
15"Mirad, vengo como un ladrón. ¡Dichoso el que está dispuesto y con la ropa puesta, para no tener que andar desnudo y dejar ver sus vergüenzas!".
16Y los reunieron en el lugar llamado en hebreo "Harmagedón".
17El último vertió su copa en el aire, y salió del templo una voz potente que venía del trono: "Está hecho".
18Y hubo relámpagos, voces y truenos, con un gran terremoto, como no lo hubo nunca de violento desde que el hombre está sobre la tierra.
19La gran ciudad se despedazó en tres partes, y las ciudades de las naciones se hundieron. Y Dios se acordó de Babilonia la grande, para darle el cáliz del vino de su ardiente ira.
20Huyeron todas las islas, y desaparecieron las montañas.
21Granizos enormes - como adoquines- cayeron sobre los hombres, que blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque esta plaga era muy grande.