1 Samuel 3
Santa Biblia Martín Nieto ›1El joven Samuel estaba al servicio del Señor con Elí. En aquel tiempo era raro oír la palabra de Dios, y las visiones no eran frecuentes.
2Un día Elí permanecía acostado en su habitación. Sus ojos se habían debilitado y ya no podía ver.
3La lámpara de Dios todavía no estaba apagada, y Samuel dormía en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios.
4El Señor lo llamó: "¡Samuel, Samuel!". Él respondió: "Aquí estoy".
5Fue corriendo donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, pues me has llamado". Elí dijo: "No te he llamado; vuelve a dormir". Y Samuel fue a acostarse.
6Por segunda vez lo llamó el Señor: "¡Samuel!". Y Samuel se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, pues me has llamado". Elí respondió: "No te he llamado; vuelve a acostarte, hijo mío".
7Samuel no conocía todavía al Señor, pues la palabra del Señor todavía no se le había revelado.
8Por tercera vez lo llamó el Señor: "¡Samuel!". Se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, pues me has llamado". Comprendió entonces Elí que era el Señor el que lo llamaba,
9y le dijo: "Vete a acostarte, y si te llaman, dirás: Habla, Señor, que tu siervo escucha". Y Samuel fue a acostarse.
10El Señor se presentó y lo llamó como otras veces: "¡Samuel, Samuel!". Samuel respondió: "Habla, que tu siervo escucha".
11El Señor le dijo: "Voy a hacer en Israel una cosa tal que al que la oiga le zumbarán los oídos.
12Aquel día haré venir sobre Elí todo lo que he dicho contra su casa, desde el principio hasta el fin.
13Dile que yo condeno a su casa para siempre, porque él sabía que sus hijos maldecían a Dios y no los corrigió.
14Por eso juro a la casa de Elí que nunca podrá borrarse con sacrificios y ofrendas la culpa de la casa de Elí".
15Samuel siguió acostado hasta la mañana, y entonces abrió las puertas del templo del Señor. Samuel tenía miedo de contar a Elí la visión que había tenido.
16Pero Elí le llamó, y le dijo: "¡Samuel, hijo mío!". Él respondió: "Aquí estoy".
17Y le preguntó: "¿Qué es lo que te ha dicho? ¡No me ocultes nada! Que Dios te castigue si me ocultas una palabra de lo que él te ha dicho".
18Entonces Samuel se lo contó todo; no le ocultó nada. Elí dijo: "Él es el Señor; hágase su voluntad".
19Samuel creció, y el Señor estaba con él; no dejó de cumplirse ni una sola de sus palabras.
20Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Señor.
21El Señor continuó manifestándose en Silo, donde se revelaba a Samuel.