1 Reyes 5
Santa Biblia Martín Nieto ›1Salomón dominaba en todos los reinos, desde el río Éufrates hasta la tierra de los filisteos y hasta los confines de Egipto; todos le pagaron tributo y estuvieron sometidos a él mientras vivió.
2La provisión diaria de Salomón era: trece mil quinientos kilos de flor de harina y veintisiete mil de harina corriente;
3diez toros cebados y veinte de pasto, cien ovejas, sin contar los ciervos, gacelas, corzos, gansos y aves cebadas;
4dominaba desde Tifsaj hasta Gaza, en todos los reinos del lado de acá del río Éufrates y gozaba de paz por todos los lados en su derredor.
5Israel y Judá vivieron tranquilos, cada uno bajo su parra y su higuera, desde Dan hasta Berseba, durante toda la vida de Salomón.
6Salomón tenía caballerizas para cuarenta mil caballos de tiro, destinados a sus carros, y para doce mil caballos de silla.
7Los intendentes abastecían al rey Salomón y a cuantos se sentaban a su mesa, cada uno en su mes. No faltaba nada.
8Traían también la cebada y el trigo para los caballos de tiro y de montar al lugar donde él estaba, según su turno.
9Dios concedió a Salomón sabiduría y prudencia grandísimas y una inteligencia tan grande como las arenas de las playas del mar.
10Por eso la sabiduría de Salomón superó a la de todos los orientales y egipcios;
11fue más sabio que cualquier otro hombre; más que Etán, el ezrajita; más que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Majol; y su fama se extendió por todas las naciones circunvecinas.
12Salomón pronunció tres mil proverbios, y sus poemas llegaron a cinco mil;
13trató acerca de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que brota en la pared; disertó acerca de los animales, de las aves, de los reptiles y de los peces.
14Por eso venían de todos los pueblos a escuchar su sabiduría, y de parte de todos los reyes de la tierra que habían tenido noticia de su sabiduría.
15Jirán, rey de Tiro, al enterarse de que Salomón había sido ungido rey en lugar de su padre, le envió una embajada, pues Jirán había sido amigo de David toda su vida.
16Y Salomón mandó a decir a Jirán:
17"Tú ya sabes cómo mi padre, David, no pudo construir la casa al nombre del Señor, su Dios, a causa de las guerras en que se vio envuelto, hasta que el Señor puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies.
18Pero ahora el Señor, mi Dios, me ha permitido vivir en paz sin ningún enemigo y ninguna adversidad.
19He decidido construir un templo a su nombre, tal como el Señor ordenó a mi padre, David: El hijo tuyo, que yo pondré en tu lugar sobre tu trono, ése construirá el templo a mi nombre.
20Así, pues, ordena que me corten cedros del Líbano. Mis súbditos se unirán a los tuyos, y yo te daré por tus súbditos el salario que tú me digas. Porque bien sabes que entre nosotros no hay nadie que sepa cortar los árboles como los sidonios".
21Cuando Jirán escuchó el mensaje de Salomón, se alegró sobremanera y exclamó: ¡Bendito sea el Señor, que ha dado a David un hijo sabio, que gobierne a ese gran pueblo!".
22Entonces Jirán mandó decir a Salomón: "He recibido tu mensaje. Yo cumpliré todos tus deseos en cuanto a madera de cedro y abeto.
23Mis súbditos las bajarán del Líbano al mar; las pondré sobre el mar, en balsas, hasta el lugar que tú me indiques; allí las soltaré para que tú las transportes. Tú, a cambio, cumplirás mi deseo suministrando alimentos a mi corte".
24Jirán daba a Salomón las maderas de cedro y abeto que pedía.
25Salomón, a cambio, suministraba cada año a Jirán, para alimento de su corte, nueve mil toneladas de trigo y novecientas de aceite.
26El Señor concedió a Salomón sabiduría, según le había prometido, y hubo paz entre Jirán y Salomón, los cuales hicieron un pacto.
27El rey Salomón hizo una leva de treinta mil hombres en todo Israel.
28Y los mandó al Líbano en brigadas de diez mil cada mes. Un mes estaban en el Líbano y dos meses en sus casas. Al frente de la leva estaba Adonirán.
29Salomón tenía setenta mil acarreadores y ochenta mil canteros en la montaña,
30sin contar los tres mil trescientos capataces constituidos por Salomón, que vigilaban la tarea.
31El rey ordenó que se trajesen grandes bloques de piedra para cimentar el edificio con piedras sillares;
32y las labraron los canteros de Salomón, los canteros de Jirán y los guiblios. Así prepararon el maderamen y las piedras para la fábrica del templo.