Lamentaciones 2
Biblia Reina Valera (1989) e ›1Segunda lamentación aà Alef ¡Cómo ha cubierto de nubes el Señor, en su ira, a la hija de Sion! Derribó del cielo a la tierra el esplendor de Israel. No se acordó del estrado de sus pies b en el día de su ira.
2á Bet Ha destruido el Señor todas las moradas de Jacob y no ha tenido compasión. En su indignación derribó las fortalezas de la hija de Judá. Las echó por tierra; ha profanado al reino y a sus príncipes.
3â Guímel Ha cortado, en el ardor de su ira, todo el poder c de Israel. Ha retirado su mano derecha ante el enemigo. Y se ha encendido contra Jacob como llamarada de fuego que devora en derredor.
4ã Dálet Entesó cual enemigo su arco y afirmó su mano derecha. Como adversario, mató cuanto era hermoso a los ojos. En la morada de la hija de Sion derramó su enojo como fuego.
5ä Hei Se ha portado el Señor como enemigo; ha destruido a Israel. Ha destruido todos sus palacios; ha arruinado sus fortalezas. Ha multiplicado en la hija de Judá el lamento y la lamentación.
6å Vav Como a un huerto, trató con violencia a su enramada; destruyó su lugar de reunión. Jehovah ha hecho olvidar en Sion las solemnidades y los sábados. Y en el furor de su ira desechó al rey y al sacerdote.
7æ Zayin Ha abandonado el Señor su altar; ha menospreciado su santuario. Ha entregado en mano del enemigo los muros de sus d palacios. En la casa de Jehovah hicieron resonar su voz como en un día de fiesta solemne.
8ç Jet Determinó Jehovah destruir el muro de la hija de Sion. Extendió el cordel; no retrajo su mano de destruir. Ha envuelto en luto el antemuro y el muro; a una fueron derribados.
9è Tet Se hundieron sus puertas en la tierra; él destruyó y rompió sus cerrojos. Su rey y sus príncipes están entre las naciones. ¡Ya no hay ley! Tampoco sus profetas han encontrado visión de parte de Jehovah.
10é Yod Se sentaron en tierra y quedaron en silencio los ancianos de la hija de Sion. Echaron polvo sobre sus cabezas, y se vistieron de cilicio. e Bajaron sus cabezas a tierra las vírgenes de Jerusalén.
11ê Kaf Se agotan mis ojos a causa de las lágrimas; mis entrañas hierven. Mi corazón f se derrama por tierra a causa de la ruina de la hija de mi pueblo, mientras el niño pequeño y el que mama desfallecen en las calles de la ciudad.
12ì Lámed A sus madres dicen: "¿Dónde están el trigo y el vino?", mientras desfallecen como heridos en las calles de la ciudad, mientras derraman sus vidas en el regazo de sus madres.
13í Mem ¿A qué te compararé? g ¿A qué te haré semejante, oh hija de Jerusalén? ¿A qué te haré igual a fin de consolarte, oh virgen hija de Sion? Porque grande como el mar es tu quebranto. ¿Quién te podrá sanar?
14ï Nun Tus profetas vieron para ti visiones vanas y sin valor. No expusieron tu pecado para así evitar tu cautividad, sino que vieron para ti visiones proféticas vanas y engañosas.
15ñ Sámej Aplaudían contra ti todos los que pasaban por el camino. Silbaban y sacudían sus cabezas ante la hija de Jerusalén, diciendo: "¿Es ésta la ciudad de la cual decían que era perfecta en hermosura, el gozo de toda la tierra?"
16ô Pe Abrían su boca contra ti todos tus enemigos. Silbaban y rechinaban los dientes diciendo: "¡La hemos destruido! Ciertamente éste es el día que esperábamos; ¡lo hemos alcanzado, lo hemos visto!"
17ò Ayin Ha hecho Jehovah lo que se había propuesto; ha ejecutado su palabra. Como lo había decretado desde tiempos antiguos, destruyó y no tuvo compasión. Ha hecho que el enemigo se alegre a causa de ti; ha enaltecido el poder h de tus adversarios.
18õ Tsade Clama al Señor el corazón de ellos. Oh muralla de la hija de Sion, derrama lágrimas como arroyo de día y de noche. No te des tregua, ni descansen las niñas de tus ojos.
19÷ Qof Levántate y da voces en la noche, en el comienzo de las vigilias. Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor. Levanta hacia él tus manos por la vida de tus pequeñitos, que han desfallecido por el hambre en las entradas de todas las calles.
20ø Resh Mira, oh Jehovah, y ve a quién has tratado así: ¿Acaso las mujeres habían de comer su propio fruto, a los pequeñitos de sus tiernos desvelos? ¿Acaso el sacerdote y el profeta habían de ser muertos en el santuario del Señor?
21ùÑ Shin Yacen por tierra en las calles los muchachos y los ancianos. Mis vírgenes y mis jóvenes han caído a espada. Mataste en el día de tu furor; degollaste y no tuviste compasión.
22ú Tav Has convocado asamblea como en día de fiesta solemne; temores hay por todas partes. Y en el día del furor de Jehovah, no hubo quien escapase, ni quien sobreviviese. A los que cuidé y crié, mi enemigo ha exterminado.