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Eclesiastés 10

Biblia Reina Valera (1989) e

1Las moscas muertas hacen heder el frasco a del fino perfume del perfumista. Así afecta un poco de necedad a la sabiduría y a la honra.

2El corazón del sabio se inclina a su derecha; pero el corazón del necio, a su izquierda.

3Aun cuando el insensato ande en el camino, le falta entendimiento, y a todos hace saber que es insensato.

4Si el ánimo del gobernante se excita contra ti, no abandones tu puesto; porque la serenidad apacigua grandes ofensas. b

5Hay un mal que he observado debajo del sol, como el error que proviene de un gobernante:

6El insensato c es colocado en grandes alturas, y los ricos d habitan en posición humilde.

7He visto siervos a caballo y príncipes andando a pie e como siervos.

8El que cava un hoyo caerá en él, y al que rompa el cerco le morderá una serpiente.

9El que corta piedras se lastima con ellas, y el que parte leña corre peligro con ella.

10Si se embota el hacha y no es afilada, hay que añadir más esfuerzo. Pero es más ventajoso aplicar la sabiduría.

11Si la serpiente muerde antes de ser encantada, de nada sirve el encantador. f

12Las palabras de la boca del sabio son agradables, pero los labios del necio causan su propia ruina.

13El comienzo de las palabras de su boca es necedad, y el final de su hablar es locura nociva.

14El insensato multiplica las palabras, aunque el hombre no sabe lo que ha de suceder. Y lo que habrá de ser después de él, ¿quién se lo declarará?

15El duro trabajo fatiga al necio, g de manera que él ni siquiera sabe cómo ir a la ciudad.

16¡Ay de ti, oh tierra, cuando tu rey es un muchacho y tus príncipes se festejan de mañana!

17Bienaventurada tú, oh tierra, cuando tu rey es un hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para embriagarse.

18Por la pereza se hunde el techo, y por la flojedad de manos tiene goteras la casa.

19El alimento se prepara para disfrutarlo, el vino alegra la vida, y el dinero preocupa a todos. h

20Ni aun en tu alcoba i maldigas al rey, ni en tu dormitorio maldigas al rico; j porque las aves del cielo llevarán la voz, y las criaturas aladas declararán el asunto.

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