Salmos 86
Biblia del Peregrino (1993) ›1Oración de David. Presta oído, Señor, respóndeme, que soy un pobre desamparado.
2Guarda mi vida, que yo te soy fiel, salva a tu siervo que confía en ti.
3Tú eres mi Dios, ten piedad, Dueño mío, que te estoy llamando todo el día.
4Alegra el sentir de tu siervo, que mi sentir se eleva hacia ti.
5Porque tú, Dueño mío, eres bueno y perdonas, eres misericordioso con los que te invocan.
6Escucha, Señor, mi súplica, haz caso a mi petición de gracia,
7en el peligro te llamo, porque me respondes.
8No hay como tú entre los dioses, Dueño mío, ni hay obras como las tuyas.
9Todos los pueblos que hiciste vendrán a postrarse en tu presencia y honrarán tu nombre, Dueño mío.
10Porque eres grande y autor de maravillas, sólo tú eres Dios.
11Enséñame, Señor, tu camino para que lo siga con fidelidad; unifica mi corazón en el respeto de tu nombre.
12Te daré gracias de todo corazón, Dios mío, Dueño mío, honraré siempre tu nombre,
13por tu insigne misericordia conmigo, porque libraste mi vida del Abismo profundo.
14Oh Dios, gente soberbia se levanta contra mí, una banda violenta atenta contra mi vida, sin contar contigo.
15Pero tú, Dueño mío, Dios compasivo y piadoso, paciente, misericordioso y fiel,
16mírame y ten piedad, da fuerzas a tu siervo, salva al hijo de tu esclava.
17Dame una señal propicia: que la vean mis adversarios y queden confusos, porque tú, Señor, me auxilias y consuelas.