Salmos 79
Biblia del Peregrino (1993) ›1Salmo de Asaf. ¡Oh Dios!, los paganos han invadido tu heredad, han profanado tu santo templo, han reducido Jerusalén a ruinas.
2Echaron los cadáveres de tus siervos en pasto a las aves del cielo la carne de tus leales a las fieras de la tierra.
3Derramaron su sangre como agua en torno a Jerusalén, y nadie la enterraba.
4Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, burla y baldón de los que nos rodean.
5¿Hasta cuándo, Señor, enojado? ¿Siempre ardiendo como fuego tus celos?
6Derrama tu furor sobre los paganos que no te reconocen, sobre los reinos que no invocan tu nombre.
7Porque han devorado a Jacob, han asolado su dehesa.
8No nos imputes los delitos de los antepasados. Que tu compasión se apresure a alcanzarnos, pues estamos agotados.
9Socórrenos, Dios Salvador nuestro, por el honor de tu nombre. Líbranos y expía nuestros pecados, en atención a tu nombre.
10¿Por qué han de decir los paganos: Dónde está su Dios? Que a nuestra vista se muestre a los paganos la venganza de la sangre de tus siervos derramada.
11Llegue a tu presencia el lamento del cautivo, con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte.
12A nuestros vecinos págales siete veces la afrenta con que te afrentaron, Señor.
13Y nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, contaremos tus glorias generación tras generación.