Salmos 73
Biblia del Peregrino (1993) ›1Salmo de Asaf. ¡Qué bueno es Dios para el honrado, Dios para los limpios de corazón!
2Pero yo, por poco tropiezan mis pies, casi resbalaron mis pisadas,
3porque envidiaba a los perversos viendo prosperar a los malvados.
4Para ellos no hay sinsabores, su vientre está sano y rollizo;
5no pasan las fatigas humanas ni sufren como los demás.
6Por eso su collar es el orgullo y se visten un traje de violencia.
7Sus ojos asoman entre las carnes y les pasan fantasías por la mente.
8Insultan y hablan con malicia y desde lo alto amenazan con la opresión.
9Su boca se atreve con el cielo y su lengua se pasea por la tierra.
10Por eso los siguen sus secuaces y se abrevan de ellos copiosamente.
11Ellos dicen: ¿Lo va a saber Dios, se va a enterar el Altísimo?
12Así son los malvados: siempre seguros acumulan riquezas.
13Entonces, ¿para qué purifico mi conciencia y me lavo las manos como inocente?
14¿Para qué aguanto yo todo el día y me corrijo cada mañana?
15Si yo dijera que voy a declarar como ellos, renegaría de la estirpe de tus hijos.
16Meditaba yo para entenderlo, pero me resultaba muy difícil,
17hasta que entré en el misterio de Dios y comprendí el destino de ellos.
18Es verdad: los pones en el resbaladero, los precipitas en la ruina;
19en un momento causan horror y acaban consumidos de espantos:
20como un sueño al despertar, Señor, como imágenes que se desprecian al levantarse.
21Cuando mi corazón se agriaba y me punzaban los riñones,
22yo era un necio y un ignorante, era un animal ante ti.
23Pero yo siempre estaré contigo: agarras mi mano diestra,
24me guías según tus planes y me llevas a un destino glorioso.
25¿A quién tengo yo en el cielo? Contigo ¿qué me importa la tierra?
26Aunque se consuman mi carne y mi mente, Dios es la roca de mi mente, mi lote perpetuo.
27Sí, los que se alejan de ti se pierden, destruyes a los que te son infieles.
28Para mí lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor mi refugio y contar todas tus acciones.