Salmos 36
Biblia del Peregrino (1993) ›1Al director de coro. Del siervo del Señor, de David.
2Oráculo del Delito al malvado dentro de su corazón. No tiene miedo a Dios ni en su presencia.
3Se hace la ilusión de que su culpa no será descubierta ni aborrecida.
4Las palabras de su boca son maldad y traición, rehúsa ser sensato y a obrar bien.
5Acostado planea el crimen, se obstina en el mal camino no rechaza la maldad.
6Señor, tu lealtad llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes;
7tu justicia es como las altas cordilleras, tus juicios son un océano inmenso. Tú socorres a hombres y animales
8¡qué inapreciable es tu lealtad, oh Dios! Los humanos se acogen a la sombra de tus alas,
9se nutren de la enjundia de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias;
10porque en ti está la fuente viva y a tu luz vemos la luz.
11Prolonga tu lealtad con los que te reconocen y tu justicia con los hombres sinceros.
12Que no me pisotee el pie del soberbio, que no me destierre la mano del malvado.
13Sí, han fracasado los malhechores, derribados, no se pueden levantar.