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Salmos 22

Biblia del Peregrino (1993)

1Al director de coro. [Con la melodía:] “La gacela del alba”. Salmo de David.

2¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Te queda lejos mi clamor, el rugido de mis palabras.

3Dios mío, te llamo de día y no respondes, de noche, y no me doy tregua;

4aunque tú habitas en el santuario, alabanza de Israel.

5En ti confiaban nuestros padres, confiaban y los ponías a salvo;

6a ti gritaban y quedaban libres, en ti confiaban y no los defraudabas.

7Pero yo soy un gusano, no un hombre: afrenta de la gente, despreciado del pueblo;

8al verme se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza:

9Acudió al Señor, que lo ponga a salvo, que lo libre si tanto lo quiere.

10Fuiste tú quien me extrajo del vientre, me tenías confiado a los pechos de mi madre;

11desde el seno me arrojaron a ti, desde el vientre materno tú eres mi Dios.

12No te quedes lejos, que el peligro está cerca y nadie me socorre.

13Me acorrala un tropel de novillos, toros de Basán me cercan;

14abren contra mí las fauces: un león que descuartiza y ruge.

15Me derramo como agua, se me descoyuntan los huesos; mi corazón, como cera, se derrite en mis entrañas;

16seca como una teja mi garganta, la lengua pegada al paladar. Me aplastas contra el polvo de la muerte.

17Me acorralan mastines, me cerca una banda de malhechores. Me cavan manos y pies,

18y puedo contar mis huesos. Ellos me miran triunfantes:

19se reparten mis vestidos, se sortean mi túnica.

20Pues tú, Señor, no te quedes lejos, fuerza mía, apresúrate a socorrerme;

21libra mi vida de la espada, la única, de la garra del mastín;

22sálvame de las fauces del león, de los cuernos de búfalos a este desgraciado.

23Contaré tu fama a mis hermanos, en plena asamblea te alabaré.

24Fieles del Señor, alabadlo, linaje de Jacob, glorificadlo, reverenciadlo, linaje de Israel

25porque no ha despreciado ni le ha repugnado la desgracia de un desgraciado, no le ha escondido el rostro; cuando pidió auxilio, le escuchó.

26Tú inspiras mi alabanza en la gran asamblea: cumpliré mis votos delante de sus fieles.

27Comerán los desvalidos hasta saciarse y alabarán al Señor los que lo buscan: ¡no perdáis nunca el ánimo!

28Lo recordarán y se volverán hacia el Señor todos los confines de la tierra, se postrarán en su presencia las familias de los pueblos;

29porque el Señor es Rey, él gobierna a los pueblos.

30Ante él se postrarán las cenizas de la tumba, en su presencia se encorvarán los que bajan al polvo. Mi vida se la conservará.

31Mi descendencia le servirá y contará quién es;

32a la generación venidera le anunciará su justicia, al pueblo que ha de nacer, que él actuó.

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