Salmos 19
Biblia del Peregrino (1993) ›1Al director de coro. Salmo de David.
2Los cielos proclaman la gloria de Dios, pregona el firmamento la actividad de sus manos.
3Un día le pasa el mensaje a otro día, una noche le informa a otra noche.
4Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que se oiga su voz,
5a toda la tierra alcanza su discurso, a los confines del orbe su lenguaje.Allí le ha plantado una tienda al sol:
6El, como un esposo, sale de su alcoba, contento como un héroe, a recorrer su camino.
7Asoma por un extremo del cielo y su órbita llega al otro extremo. Nada se esconde de su calor.
8La ley del Señor es perfecta: devuelve el respiro; el precepto del Señor es fiable: instruye al ignorante;
9los mandatos del Señor son rectos: alegran el corazón; la norma del Señor es límpida: da luz a los ojos;
10el respeto del Señor es puro: dura para siempre; los mandamientos del Señor son genuinos: justos sin excepción;
11son más valiosos que el oro, que el metal más fino; son más dulces que la miel que destila un panal.
12Aunque tu siervo se alumbra con ellos y guardarlos trae gran recompensa,
13las inadvertencias ¿quién las percibe? Absuélveme de culpas ocultas;
14de la arrogancia preserva a tu siervo, para que no me domine. Entonces quedaré íntegro e inocente de grave pecado.
15Que te agraden las palabras de mi boca, acepta mi meditación, ¡Señor, Roca mía, Redentor mío!