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Salmos 147

Biblia del Peregrino (1993)

1Alabad al Señor, que es bueno tañerle, nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

2El Señor reconstruye Jerusalén y reúne a los deportados de Israel.

3él cura los corazones contritos, y venda sus llagas.

4Cuenta el número de las estrellas, impone a cada una su nombre.

5Grande es nuestro dueño y poderoso, su destreza no tiene medida.

6El Señor sustenta a los humildes, y humilla hasta el polvo a los malvados.

7Entonad la acción de gracias al Señor, tañed la cítara para nuestro Dios,

8que cubre el cielo de nubes y prepara la lluvia para la tierra y hace brotar hierba en los montes;

9que da su alimento al ganado y a las crías de cuervo que graznan.

10No aprecia el brío de los caballos ni estima la agilidad del hombre.

11El Señor estima a sus fieles que esperan en su lealtad.

12Glorifica, Jerusalén, al Señor, alaba a tu Dios, Sión,

13que ha reforzado los cerrojos de tus puertas y bendice a tus hijos dentro de tí;

14que ha puesto paz en tus fronteras y te sacia con flor de harina,

15que envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre velozmente;

16que envía la nieve como lana y esparce la escarcha como ceniza;

17echa el hielo como mendrugos ¿quién puede resistir la helada?

18Envía una orden, y se derrite, sopla su aliento y fluyen las aguas.

19Anuncia su mensaje a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel.

20Con ninguna nación obró así ni les dio a conocer sus mandatos. ¡Aleluya!

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