Salmos 122
Biblia del Peregrino (1993) ›1Canto de peregrinación. De David. ¡Qué alegría cuando me dijeron Vamos a la casa del Señor.
2Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.
3¡Jerusalén!, construida como ciudad bien unida y compacta,
4adonde suben las tribus, las tribus del Señor; según la costumbre de Israel, a dar gracias al nombre del Señor.
5Allí reside el tribunal de justicia, el tribunal del palacio de David.
6Saludad con la paz a Jerusalén: Vivan tranquilos tus amigos;
7Haya paz en tus murallas, tranquilidad en tus palacios.
8Por mis hermanos y compañeros pido la paz para ti.
9Por la casa del Señor nuestro Dios te deseo todo bien.