Salmos 119
Biblia del Peregrino (1993) ›1Dichosos los de conducta intachable, que siguen la voluntad del Señor.
2Dichosos los que guardan sus preceptos y lo buscan de todo corazón.
3Que no cometen iniquidad y siguen sus caminos.
4Tú mandaste que tus decretos se observen exactamente.
5Ojalá estén firmes mis caminos para cumplir tus órdenes.
6Entonces no quedaré defraudado al fijarme en tus mandatos.
7Te daré gracias con sincero corazón cuando aprenda tus justos mandamientos.
8He de guardar tus normas: no me abandones del todo.
9¿Cómo limpiará un joven su senda? observando tu consigna.
10Te busco de todo corazón: no me desvíes de tus mandatos.
11Guardo en el corazón tu promesa para no pecar contra ti.
12¡Bendito eres, Señor!, enséñame tus normas.
13Mis labios recitarán todo lo que manda tu boca.
14En el camino de tus preceptos disfruto más que con cualquier fortuna.
15Voy a meditar tus decretos y a fijarme en tus sendas.
16Tus órdenes son mi delicia: no me olvido de tu palabra.
17Cuida de tu siervo y viviré para cumplir tu palabra.
18Despeja mis ojos y contemplaré las maravillas de tu ley.
19Soy peregrino en la tierra: no me ocultes tus mandatos.
20Mi aliento se consume deseando continuamente tus mandamientos.
21Has increpado a los arrogantes: ¡malditos los que se desvían de tus mandatos!
22Retira de mí afrenta y desprecio, porque guardo tus preceptos.
23Aunque unos nobles se sienten a criticarme, tu siervo medita tus órdenes.
24También tus preceptos son mi delicia, son mis consejeros.
25Mi aliento está pegado al polvo: dame vida por tu palabra.
26Te conté mis andanzas y me respondiste: enséñame tus estatutos.
27Instrúyeme en la dirección de tus decretos, y meditaré tus maravillas.
28Mi aliento desfallece de pena: confórtame con tu palabra.
29Aparta de mí el camino falso y dame la gracia de tu voluntad.
30He escogido el camino seguro disponiendo tus mandamientos.
31Me adhiero a tus preceptos, Señor, no me defraudes.
32Por el camino de tus mandatos correré cuando me ensanches el corazón.
33Enséñame, Señor, el camino de tus estatutos y lo seguiré puntualmente.
34Enséñame a cumplir tu voluntad y a observarla de todo corazón.
35Encamíname por la senda de tus mandatos, porque la quiero.
36Inclina mi corazón a tus preceptos y no al lucro.
37Aparta mis ojos de miradas vacías, en tu camino dame vida.
38Cumple a tu siervo la promesa que hiciste a tus fieles.
39Apártame la afrenta que temo; tus mandamientos son buenos.
40Mira cómo ansío tus decretos; con tu justicia dame vida.
41Y que me llegue tu misericordia, Señor, tu salvación, según tu promesa,
42y podré responder al que me ultraja que confío en tu palabra.
43No apartes de mi boca la palabra auténtica; que espero en tus mandamientos.
44Quiero cumplir continuamente tu voluntad, por siempre jamás.
45Y seguiré un camino ancho porque busco tus decretos.
46Y hablaré de tus preceptos ante reyes sin sentir vergüenza.
47Y serán mi delicia tus mandatos que tanto amo.
48Y alzaré las palmas hacia ti y meditaré tus normas.
49Recuerda la palabra que diste a tu siervo, de la que hiciste mi esperanza.
50Este es mi consuelo en la aflicción: que tu promesa me da vida.
51Unos insolentes me insultan gravemente: yo no me aparto de tu voluntad.
52Recordando tus antiguos mandamientos, Señor, quedé consolado.
53Me domina la indignación por los malvados que abandonan tu ley.
54Tus normas eran mi música en casa extranjera.
55De noche pronuncio tu nombre, Señor, y velando, tu voluntad.
56Esta ha sido mi tarea: he observado tus decretos.
57Mi porción es el Señor. He resuelto observar tus consignas.
58Te aplaco de todo corazón; apiádate de mí según tu promesa.
59He calculado mi camino para volver mis pasos a tus preceptos.
60Me di prisa, no di largas, para observar tus mandatos.
61Los lazos de los malvados me envolvían; no olvidé tu ley.
62A media noche me levanto para darte gracias por tus justos mandamientos.
63Me junto con todos tus fieles que guardan tus decretos.
64De tu bondad, Señor, está llena la tierra: enséñame tus normas.
65Trataste bien a tu siervo, Señor, según tu palabra.
66Enséñame a discernir y entender, porque me fío de tus mandatos.
67Antes del escarmiento yo no lo advertía, pero ahora cumplo tu instrucción.
68Bueno eres tú y haces el bien: enséñame tus normas.
69Me embadurnan de calumnias unos insolentes; yo guardo de todo corazón tus decretos.
70Su corazón es espeso como grasa; yo me deleito en tu voluntad.
71Bien me estuvo el escarmiento: así aprendí tus órdenes.
72Más vale para mí la ley de tu boca que mil monedas de oro y plata.
73Tus manos me hicieron y me afirmaron: instrúyeme para que aprenda tus mandatos.
74Tus fieles verán con alegría que he esperado en tu palabra.
75Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón me afligiste.
76Sea tu misericordia mi consuelo como lo prometiste a tu siervo.
77Que me alcance tu compasión, y viviré, porque tu ley es mi delicia.
78Que fracasen los insolentes cuando me desprestigian con mentiras; yo meditaré tus decretos.
79Vuelvan a mí tus fieles que hacen caso de tus preceptos.
80Que mi corazón se perfeccione con tus normas, y así no fracasaré.
81Mi aliento se consume por tu salvación, espero en tu palabra.
82Mis ojos se consumen por tu promesa: ¿cuándo me consolarás?
83Cuando estaba como un odre ahumado, no olvidaba tus normas.
84¿Cuántos años le quedana tu siervo?, ¿cuándo me harás justicia de mis perseguidores?
85Me cavan fosas unos insolentes que no se ajustan a tu ley.
86Todos tus mandatos son legítimos; sin razón me persiguen, socórreme.
87Casi acabaron conmigo en la tumba, pero yo no abandoné tus decretos.
88Según tu misericordia dame vida y guardaré la instrucción de tu boca.
89Tu palabra, Señor, en el cielo está firme por siempre.
90De generación en generación tu fidelidad: afirmaste la tierra y permanece.
91Por tu disposición permanecen hasta hoy; el universo está a tu servicio.
92Si tu voluntad no fuera mi delicia, habría perecido en mi aflicción.
93Jamás olvidaré tus decretos, pues con ellos me diste vida.
94Tuyo soy, sálvame, que yo consulto tus decretos.
95Los malvados me acechaban para perderme, yo meditaba tus preceptos.
96He visto el término de todo lo acabado; tu mandato se dilata sin término.
97¡Cómo amo tu voluntad!, todo el día la estoy meditando.
98Tus mandatos me hacen más hábil que mis enemigos, siempre van conmigo.
99Soy más docto que todos mis maestros, porque medito tus preceptos.
100Soy más sagaz que los ancianos porque observo tus decretos.
101Cohíbo mis pies de todo mal camino, para observar tu palabra.
102No me aparto de tus mandamientos porque tú me has instruido.
103¡Qué dulce es tu promesa al paladar! más que miel a la boca.
104Reflexiono sobre tus decretos, por eso detesto toda senda falsa.
105Tu palabra es lámpara para mis pasos, luz en mi senda.
106He jurado y lo cumpliré; observar tus justos mandamientos.
107Me siento gravemente afligido: dame vida, Señor, por tu palabra.
108Acepta, Señor, mi oferta generosa y enséñame tus mandamientos.
109Continuamente arriesgo la vida, pero no olvido tu voluntad.
110Los malvados me ponen trampas: yo no me desvío de tus decretos.
111Tus preceptos son mi herencia perpetua, son el gozo de mi corazón.
112Incliné mi corazón a cumplir tus normas siempre y cabalmente.
113Detesto a los que se han desgajado y amo tu voluntad.
114Tú eres mi refugio y mi escudo: en tu palabra espero.
115Apartaos, perversos, de mí, y guardaré los mandatos de mi Dios.
116Sosténme con tu promesa y viviré, no dejes frustrarse mi esperanza.
117Dame apoyo y estaré a salvo y me fijaré continuamente en tus normas.
118A los que se desvían de tus normas los tasas como mentira y engaño.
119Valoras como escoria a los malvados, por eso amo tus preceptos.
120Se me erizan los pelos con tu terror y me asustan tus mandamientos.
121Practico la justicia y el derecho: no me entregues a mis opresores.
122Sal fiador por tu siervo para que no me opriman los insolentes.
123Se me consumen los ojos por tu salvación, por tu promesa de justicia.
124Trata a tu siervo con misericordia y enséñame tus normas.
125Soy tu siervo, instrúyeme, y comprenderé tus preceptos.
126Es hora de actuar, Señor, han quebrantado tu ley.
127Por eso amo tus mandatos más que el oro más puro.
128Por eso sigo derecho tus normas y detesto toda senda engañosa.
129Admirables son tus preceptos: por eso los observa mi alma.
130La explicación de tu palabra ilumina, instruye a los inexpertos.
131Abro bien la boca para respirar con ansia de tus mandatos.
132Vuélvete a mí con piedad, como sueles con los que aman tu nombre.
133Afirma mis pasos con tu promesa, no me entregues en poder de maldad alguna.
134Líbrame de la opresión humana, y guardaré tus decretos.
135Muestra a tu siervo tu rostro radiante, enséñame tus normas.
136Arroyos descienden de mis ojos por los que no guardan tu ley.
137Justo eres tú, Señor, recto es tu mandamiento.
138has prescrito preceptos justos, sumamente estables.
139Me consumo de celo porque mis enemigos olvidan tus palabras.
140Tu promesa es acrisolada y tu siervo la ama.
141Soy pequeño y despreciado, pero no olvido tus decretos.
142Tu justicia es justa por siempre, tu voluntad es auténtica.
143Me asaltan angustia y aprieto; tus mandatos son mi delicia.
144Tus preceptos son justos por siempre; instrúyeme y viviré.
145Clamo de todo corazón, respóndeme, Señor, guardaré tus normas.
146Te llamo, sálvame, y observaré tus preceptos.
147Me adelanto a la aurora y pido auxilio aguardando tus palabras.
148Mis ojos se adelantan a las velas meditando tu promesa.
149Escucha mi voz por tu misericordia, dame vida, Señor, como es tu norma.
150Se acercan los que persiguen infamias y de tu ley se alejan.
151Cerca estás tú, Señor y todos tus mandatos son auténticos.
152Hace tiempo comprendí que has establecido tus preceptos para siempre.
153Mira mi aflicción y líbrame, pues no olvido tu voluntad.
154Defiende mi causa y rescátame, por tu promesa dame vida.
155Lejos queda de los malvados la salvación, pues no consultan tus normas.
156Grande es tu compasión, Señor, dame vida según tu norma.
157Muchos son los enemigos que me persiguen, yo no me aparto de tus preceptos.
158Viendo a los renegados sentía asco, porque no observan tus instrucciones.
159Mira cómo amo tus decretos; Señor, por tu misericordia dame vida.
160El compendio de tu palabra es la verdad, es eterno tu justo mandamiento.
161Unos príncipes me persiguen sin motivo; mi corazón tiembla por tus palabras.
162Yo me alegro de tu promesa, como el que encuentra rico botín.
163Detesto y aborrezco la mentira, amo tu voluntad.
164Siete veces al día te alabo por tus justos mandamientos.
165Mucha paz tienen los que aman tu ley, nada los hace tropezar.
166Aguardo tu salvación, Señor, y cumplo tus mandatos.
167Mi alma guarda tus preceptos, los ama intensamente.
168Guardo tus preceptos y decretos, tienes presentes todos mis caminos.
169Llegue mi clamor a tu presencia, Señor, instrúyeme con tu palabra.
170Que mi súplica llegue a tu presencia: líbrame según tu promesa.
171De mis labios brota la alabanza, porque me enseñaste tus normas.
172Entona mi lengua tu promesa porque todos tus mandatos son legítimos.
173Que tu mano me auxilie, pues escojo tus decretos.
174Ansío tu salvación, Señor, tu voluntad es mi delicia.
175Viva mi alma para alabarte; tu mandamiento me auxiliará.
176Me extravié como oveja descarriada: busca a tu siervo, que no olvida tus mandatos.