Sabiduría 14
Biblia del Peregrino (1993) ›1Otros, al hacerse a la mar, dispuestos a atravesar las encrespadas olas, invocan a un leño más frágil que la embarcación que los transporta.
2Ésta la proyectó el afán de lucro y la armó la pericia técnica;
3pero es tu providencia quien la guía, Padre, que trazaste un camino en el mismo mar y una senda segura entre las olas,
4demostrando que puedes salvar de todo riesgo, para que se embarquen aun los inexpertos.
5No quieres que se frustren las obras de tu Sabiduría; por eso los hombres confían sus vidas a un madero insignificante, y cruzando el oleaje en una balsa, llegan sanos y salvos.
6En efecto, cuando perecieron los soberbios gigantes de antaño, la esperanza del mundo se refugió en una balsa, que, guiada por tu mano, transmitió la semilla de la vida a los siglos.
7Bendita la madera que se emplea rectamente,
8pero el ídolo hecho a mano, maldito él y quien lo hizo; éste por fabricarlo, aquél porque, siendo corruptible, fue tenido por dios.
9Porque Dios aborrece igualmente al impío y su impiedad;
10también la obra será castigada con su autor.
11También a los ídolos de los gentiles se les pedirá cuenta por esto: porque, entre las criaturas de Dios, se han hecho abominables, tropiezo para las almas de los hombres y trampa para los pies de los necios.
12La infidelidad arranca de proyectar ídolos, y su invención trajo la corrupción de la vida.
13Porque ni existían desde el principio ni existirán eternamente;
14en efecto, entraron en el mundo por la vanidad de los hombres, y por eso tienen marcado un fin repentino.
15Un padre, desconsolado por un luto prematuro, hace una imagen del hijo malogrado, y al que antes era un hombre muerto, ahora lo venera como un dios e instituye misterios e iniciaciones para sus subordinados;
16más tarde, con el tiempo, esta impía costumbre se arraiga como ley.
17También por decreto de los soberanos se daba culto a sus estatuas; como los hombres, viviendo lejos, no podían venerarlos en persona, representaron a la persona remota haciendo una imagen visible del rey venerado, para así, mediante esta diligencia, adular presente al ausente.
18La ambición del artista promovió este culto, atrayendo aun a los que no lo conocían;
19en efecto, queriendo tal vez halagar al potentado, lo favorecía, forzando hábilmente el parecido,
20y la gente, atraída por el encanto de la obra, juzga ahora digno de adoración al hombre que poco antes veneraba.
21Este hecho resultó una trampa para el mundo: que los hombres, bajo el yugo de la desgracia y del poder, impusieron el nombre incomunicable a la piedra y al leño.
22Luego no les bastó errar acerca del conocimiento de Dios, sino que, metidos en la guerra cruel de la ignorancia, saludan a esos males con el nombre de paz.
23En efecto, celebrando iniciaciones infanticidas o misterios secretos o frenéticas orgías de extraño ritual,
24ya no conservan pura ni la vida ni el matrimonio, sino que unos a otros se acechan o se hacen sufrir con sus adulterios.
25Todo lo domina un caos de sangre y crimen, robo y fraude, corrupción, deslealtad, anarquía, perjurio,
26desconcierto de los buenos, olvido de la gratitud, impureza de las almas, perversiones sexuales, desórdenes matrimoniales, estupro y desenfreno.
27Porque el culto a los innominables ídolos es principio, causa y fin de todos los males;
28en efecto, o celebran fiestas frenéticas, o profetizan embustes, o viven en la injusticia, o perjuran con facilidad;
29como confían en ídolos sin vida, no temen que el jurar en falso les ocasione ningún daño.
30Será doble la condena que les caiga: por pensar mal de Dios, pendientes de los ídolos, y por jurar contra la verdad y la justicia, despreciando la santidad;
31porque no es el poder de aquéllos por quienes se jura, es la justicia que se venga de los pecadores quien persigue siempre las transgresiones de los injustos.