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Romanos 5

Biblia del Peregrino (1993)

1Pues bien, ahora que hemos sido justificados por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de Jesucristo Señor nuestro.

2También por él por la fe hemos obtenido acceso a esta condición de gracia en la que nos encontramos, y podemos estar orgullosos esperando la gloria de Dios.

3No sólo eso, sino que además nos gloriamos de nuestras tribulaciones; pues sabemos que sufriendo ganamos aguante,

4aguantando nos aprueban, aprobados esperamos.

5Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios se infunde en nuestro corazón por el don del Espíritu Santo.

6Cuando todavía éramos inválidos, a su tiempo, el Mesías murió por los malvados.

7Por un inocente quizá muriera alguien; por una persona buena quizá alguien se arriesgara a morir.

8Pues bien, Dios nos demostró su amor en que, siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros.

9Con mayor razón, ahora que su sangre nos ha hecho justos, nos libraremos por él de la condena.

10Pues si siendo enemigos, la muerte de su Hijo nos reconcilió con Dios, con mayor razón, ya reconciliados, nos salvará su vida.

11Hay más: por medio de Jesucristo, que nos ha traído la reconciliación, ponemos nuestro orgullo en Dios.

12Pues bien, por un hombre penetró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, y así la muerte se extendió a toda la humanidad, pues todos pecaron.

13Antes de llegar la ley, el pecado ya estaba en el mundo; pero, como no había ley, el pecado no se imputaba.

14Con todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, también sobre los que no habían pecado imitando la desobediencia de Adán que es figura del que había de venir .

15Pero el don no es como el delito. Pues, si por el delito de uno murieron todos, mucho más abundantes se ofrecerán a todos el favor y el don de Dios, por el favor de un solo hombre, Jesucristo.

16El don no es equivalente al pecado de uno. Pues el juicio de un solo pecado terminó en condena, en cambio, el perdón de muchos pecados termina en absolución.

17Pues si por el delito de uno solo reinó la muerte, con mayor razón, por medio de uno, Jesucristo, reinarán vivos los que reciben el favor copioso de una justicia gratuita.

18Así pues, como por el delito de uno se extiende la condena a toda la humanidad, así por una acción recta se extiende a todos los hombres la sentencia que concede la vida.

19Como por la desobediencia de uno todos resultaron pecadores, así por la obediencia de uno todos resultarán justos.

20La ley se entrometió para que proliferara el delito; pero donde proliferó el delito, lo desbordó la gracia.

21Así como el pecado reinó por la muerte, así la gracia, por medio de Jesucristo Señor nuestro, reinará por la justicia para una vida eterna.

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