Proverbios 8
Biblia del Peregrino (1993) ›1La Sensatez pregona, la Prudencia levanta la voz.
2En puestos elevados junto al camino, plantada en medio de las sendas,
3junto a las puertas, a la boca de la ciudad, en los accesos a los portales grita
4A vosotros, caballeros, os pregono, y dirijo la voz a los plebeyos;
5los incautos, aprended sagacidad; los necios, aprended a tener juicio.
6Escuchad, que hablo sin rodeos, abro los labios con sinceridad;
7mi paladar repasa la verdad y mis labios aborrecen el mal;
8todas mis palabras son justas, ninguna es desatinada ni tortuosa;
9son claras para el que entiende y rectas para el que comprende.
10Recibid mi corrección y no plata, un saber más precioso que el oro;
11porque la sensatez vale más que los corales y ninguna joya se le puede comparar.
12Yo, Sensatez, soy vecina de la Sagacidad y consigo el trato de la Reflexión
13odiar el mal es respetar al Señor . Orgullo y soberbia, mal camino y boca falsa, los detesto.
14Son míos el consejo y el acierto, son míos la prudencia y el valor.
15Por mí reinan los reyes y los príncipes dan decretos justos,
16por mí gobiernan los gobernantes y los nobles dan sentencias justas.
17Yo amo a los que me aman, los que madrugan por mí me encuentran.
18Yo traigo riqueza y gloria, fortuna sólida y justicia;
19mi fruto es mejor que el oro puro, mi renta vale más que la plata.
20Camino por la vía de la justicia y sigo las sendas del derecho,
21para legar riquezas a mis amigos y colmar sus tesoros.
22El Señor me creó como primera de sus tareas, antes de sus obras;
23desde antiguo, desde siempre fui formada, desde el principio, antes del origen de la tierra;
24no había océanos cuando fui engendrada, no había manantiales ni hontanares;
25todavía no estaban encajados los montes, antes de las montañas fui engendrada;
26no había hecho la tierra y los campos ni los primeros terrones del orbe.
27Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del océano,
28cuando sujetaba las nubes en la altura y reprimía las fuentes abismales,
29cuando imponía su límite al mar, y las aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra,
30yo estaba junto a él, como artesano, yo estaba disfrutando cada día, jugando todo el tiempo en su presencia,
31jugando con el orbe de su tierra, disfrutando con los hombres.
32Por tanto, hijos, escuchadme: dichosos los que siguen mis caminos.
33Escuchad mi corrección y seréis sensatos, [no la rechacéis ,
34dichoso el hombre que me escucha, velando en mi portal cada día, guardando las jambas de mi puerta.
35Pues quien me alcanza, alcanza vida y goza del favor del Señor.
36Quien me pierde, se arruina a sí mismo; los que me odian aman la muerte.