Proverbios 31
Biblia del Peregrino (1993) ›1Máximas de Lemuel, rey de Masá, que le enseñó su madre.
2¿Qué es eso, hijo mío? ¿Qué es eso, hijo de mis entrañas? ¿Qué es eso, hijo de mis votos?
3No gastes tu fuerza con mujeres ni tu vigor con las que corrompen a reyes.
4No es de reyes, Lemuel, no es de reyes darse al vino ni de gobernantes darse al licor,
5porque beben y olvidan la ley y pervierten el derecho de los desgraciados.
6Dad el licor al vagabundo y el vino al afligido:
7que beba y olvide su miseria, que no se acuerde de sus penas.
8Abre tu boca a favor del mudo, en defensa del desventurado;
9abre tu boca y da sentencia justa defendiendo al pobre y al desgraciado.
10Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que los corales.
11Su marido se fía de ella y no le hacen falta despojos.
12Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida.
13Adquiere lana y lino, sus manos trabajan a gusto.
14Es como nave mercante que importa el grano de lejos.
15Todavía de noche se levanta para dar la ración a sus criados y la porción a sus criadas.
16Examina un terreno y lo compra, con lo que ganan sus manos planta una viña.
17Se ciñe la cintura con firmeza y despliega la fuerza de sus brazos.
18Aprecia el valor de sus mercancías y aun de noche no se apaga su lámpara.
19Extiende la mano hacia el huso y sostiene con la palma la rueca.
20Abre sus palmas al necesitado y extiende sus manos al pobre.
21Si nieva no teme por la servidumbre, porque todos los criados llevan trajes forrados.
22Confecciona mantas para su uso, se viste de lino y púrpura.
23En la plaza su marido es respetado cuando se sienta entre los concejales del pueblo.
24Teje sábanas y las vende, provee de cinturones a los comerciantes.
25Está vestida de fuerza y dignidad, sonríe ante el día de mañana.
26Abre la boca juiciosamente y su lengua enseña con bondad.
27Vigila las andanzas de sus criados, no come su pan de balde.
28Sus hijos se levantan para felicitarla, su marido proclama su alabanza:
29Muchas mujeres reunieron riquezas, pero tú las ganas a todas.
30Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que respeta al Señor merece alabanza.
31Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.