Proverbios 17
Biblia del Peregrino (1993) ›1Más vale mendrugo seco con paz que casa llena de festines y pendencias.
2El siervo hábil se impondrá al hijo indigno y partirá la herencia con los hermanos.
3La plata en el horno, el oro en el crisol, los corazones los prueba el Señor.
4El malvado hace caso de labios maldicientes, el embustero presta oído a lengua maligna.
5Quien se burla del pobre afrenta a su Hacedor, quien se alegra de la desgracia no quedará impune.
6Corona de los ancianos son los nietos, honra de los hijos son los padres.
7No le va al ruin lenguaje elevado, mucho menos al noble labios embusteros.
8El soborno le parece piedra mágica al que lo da: consigue cuanto se propone.
9Quien busca amistad disimula la ofensa, quien la repite se enajena al amigo.
10Una reprensión aprovecha al prudente más que cien golpes al imprudente.
11El revoltoso busca camorra: le echarán un alguacil inflexible.
12Encuentre yo una osa a quien robaron las crías y no un necio diciendo sandeces.
13Quien paga mal por bien, el mal no se apartará de su casa.
14Suelta el chorro quien comienza la riña: antes de enzarzarte, retírate.
15Al que absuelve al culpable y al que condena al inocente, a los dos los aborrece el Señor.
16¿De qué sirve el dinero en mano del necio para comprar sensatez si no tiene seso?
17En toda ocasión ama el amigo, el hermano nació para el peligro.
18Anda falto de juicio quien estrecha la mano saliendo fiador de su vecino.
19Quien ama la riña ama el delito, quien agranda la puerta busca la ruina.
20Corazón tortuoso no hará fortuna, lengua retorcida caerá en la desgracia.
21Quien engendra un tonto pasará penas, no tendrá alegría el padre de uno ruin.
22Corazón alegre favorece la curación, ánimo abatido seca los huesos.
23El malvado acepta soborno bajo cuerda para torcer el curso de la justicia.
24La sabiduría está delante del sensato, pero el necio mira al infinito.
25Rabia del padre un hijo tonto, y amargura de la madre.
26Multar a un inocente no está bien, azotar a los nobles va contra el derecho.
27Ahorra palabras el hombre sabio, no se acalora el hombre prudente.
28Necio callado pasa por sabio; el que cierra los labios, por prudente.