Proverbios 1
Biblia del Peregrino (1993) ›1Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel,
2para adquirir sensatez y educación, para entender máximas inteligentes,
3para obtener una educación acertada: justicia, derecho y rectitud;
4para enseñar sagacidad al incauto, saber y reflexión al muchacho
5lo escucha el sensato y aumenta el saber, el inteligente adquiere destreza ;
6para entender proverbios y refranes, máximas y enigmas.
7Respetar al Señor es el principio del saber; los necios desprecian la sensatez y la educación.
8Hijo mío, escucha los avisos de tu padre, no rechaces las instrucciones de tu madre,
9pues serán hermosa diadema en tu cabeza y collar en tu garganta.
10Hijo mío, si intentan engañarte los pervertidos, no accedas.
11Si te dicen: Vente con nosotros a poner insidias mortales y acechar al inocente sin motivo;
12nos lo tragaremos vivo, como el Abismo; enterito, como a los que bajan a la fosa;
13obtendremos magníficas riquezas y llenaremos nuestra casa de botín;
14comparte tu suerte con nosotros, tendremos una bolsa común.
15Hijo mío, no los acompañes en su camino; retrae los pasos de su senda,
16porque sus pies corren a la maldad y se apresuran a derramar sangre.
17Que en vano se tiende una red a la vista de seres que vuelan.
18Sus insidias serán mortales para ellos, acechan contra sí mismos.
19Tal es la suerte de la codicia desmedida, que quita la vida a su dueño.
20La sensatez pregona por las calles, en las plazas levanta la voz;
21grita en lo más ruidoso de la ciudad, y en las plazas públicas pregona:
22¿Hasta cuándo, inexpertos, amaréis la inexperiencia, y vosotros, insolentes, os empeñaréis en la insolencia, y vosotros, necios, odiaréis el saber?
23Volveos a escuchar mi represión, y os abriré el corazón comunicándoos mis palabras.
24Os llamé y rehusasteis; extendí la mano, y no hicisteis caso;
25rechazasteis mis consejos, no aceptasteis mi represión;
26pues yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando os alcance el terror.
27Cuando os alcance como tormenta el terror, cuando os llegue como huracán la desgracia, cuando os alcance la angustia y la aflicción,
28entonces llamarán, y no los escucharé; me buscarán, y no me encontrarán.
29Porque aborrecieron el saber y no escogieron el respeto del Señor;
30no aceptaron mis consejos, despreciaron mis reprensiones;
31comerán el fruto de su conducta, y se saciarán de sus planes.
32La rebeldía da muerte a los irreflexivos, la despreocupación acaba con los imprudentes;
33pero el que me obedece vivirá tranquilo, seguro y sin temer mal alguno.