Mateo 4
Biblia del Peregrino (1993) ›1Entonces Jesús, movido por el Espíritu, se retiró al desierto para ser tentado por el Diablo.
2Guardó un ayuno de cuarenta días con sus noches y al final sintió hambre.
3Se acercó el Tentador y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4Él contestó: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
5Luego el Diablo se lo llevó a la Ciudad Santa, lo colocó en el alero del templo
6y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues está escrito: Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti; te llevarán en sus palmas para que tu pie no tropiece en la piedra.
7Jesús respondió: También está escrito: No pondrás a prueba al Señor, tu Dios.
8De nuevo se lo llevó el Diablo a una montaña altísima y le mostró todos los reinos del mundo en su esplendor,
9y le dijo: Todo esto te lo daré si postrado me rindes homenaje.
10Entonces Jesús le replicó: ¡Aléjate, Satanás! Que está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, a él sólo darás culto.
11Al punto lo dejó el Diablo y unos ángeles vinieron a servirle.
12Al enterarse de que Juan había sido arrestado, Jesús se retiró a Galilea,
13salió de Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí.
14Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías:
15Territorio de Zabulón y territorio de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos.
16El pueblo que vivía en tinieblas vio una luz intensa, a los que vivían en sombras de muerte les amaneció la luz.
17Desde entonces comenzó Jesús a proclamar: ¡Arrepentíos que está cerca el reinado de Dios!
18Mientras caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores.
19Les dijo: Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres.
20De inmediato dejando las redes le siguieron.
21Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó,
22y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron.
23Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias.
24Su fama se difundió por toda Siria, de modo que le traían todos los que padecían diversas enfermedades o sufrían achaques: endemoniados, lunáticos, paralíticos y él los sanaba.
25Le seguía una gran multitud de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.