Lucas 24
Biblia del Peregrino (1993) ›1El primer día de la semana, de madrugada, fueron al sepulcro llevando los perfumes preparados.
2Encontraron corrida la piedra del sepulcro,
3entraron, pero no encontraron el cadáver del Señor Jesús.
4Estaban desconcertadas por el hecho, cuando se les presentaron dos hombres con vestidos brillantes.
5Y, como quedaron espantadas, mirando al suelo, ellos les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?
6No está aquí, ha resucitado. Recordad lo que os dijo estando todavía en Galilea:
7Este Hombre tiene que ser entregado a los pecadores y será crucificado; y al tercer día resucitará.
8Ellas entonces recordaron sus palabras,
9se volvieron del sepulcro y contaron todo a los Once y a todos los demás.
10Eran María Magdalena, Juana y María de Santiago. Ellas y las demás se lo contaron a los apóstoles.
11Pero ellos tomaron el relato por un delirio y no las creyeron.
12Pedro, en cambio, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Se asomó y sólo vio las sábanas; así que volvió a casa extrañado por lo ocurrido.
13Aquel mismo día, dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, distante a unas dos leguas de Jerusalén.
14Iban comentando todo lo sucedido.
15Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos.
16Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo.
17Él les preguntó: ¿De qué vais conversando por el camino? Ellos se detuvieron con semblante afligido,
18y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que desconoce lo que ha sucedido allí estos días?
19Jesús preguntó: ¿Qué cosa? Le contestaron: Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo.
20Los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.
21¡Nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel!, pero ya hace tres días que sucedió todo esto.
22Es verdad que unas mujeres de nuestro grupo nos han alarmado; ellas fueron de madrugada al sepulcro,
23y al no encontrar el cadáver, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles asegurándoles que él está vivo.
24También algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como habían contado las mujeres; pero a él no lo vieron.
25Jesús les dijo: ¡Qué necios y torpes para creer cuanto dijeron los profetas!
26¿No tenía que padecer eso el Mesías para entrar en su gloria?
27Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que en toda la Escritura se refería a él.
28Se acercaban a la aldea adonde se dirigían, y él fingió seguir adelante.
29Pero ellos le insistieron: Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día va de caída. Entró para quedarse con ellos;
30y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.
31Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
32Se dijeron uno al otro: ¿No se abrasaba nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba la Escritura?
33Al punto se levantaron, volvieron a Jerusalén y encontraron a los Once con los demás compañeros,
34que decían: Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
35Ellos por su parte contaron lo que les había sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
36Estaban hablando de esto, cuando se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz esté con vosotros.
37Espantados y temblando de miedo, pensaban que era un fantasma.
38Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados? ¿Por qué se os ocurren tantas dudas?
39Mirad mis manos y mis pies, que soy el mismo. Tocad y ved, que un fantasma no tiene carne y hueso, como veis que yo tengo.
40Dicho esto, les mostró las manos y los pies.
41Era tal el gozo y el asombro que no acababan de creer. Entonces les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?
42Le ofrecieron un trozo de pescado asado.
43Lo tomó y lo comió en su presencia.
44Después les dijo: Esto es lo que os decía cuando todavía estaba con vosotros: que tenía que cumplirse en mí todo lo escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
45Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran la Escritura.
46Y añadió: Así está escrito: que el Mesías tenía que padecer y resucitar de la muerte al tercer día;
47que en su nombre se predicaría penitencia y perdón de pecados a todas las naciones, empezando por Jerusalén.
48Vosotros sois testigos de ello.
49Yo os envío lo que el Padre prometió. Por eso quedaos en la ciudad hasta que desde el cielo os revistan de fuerza.
50Después los condujo [fuera, hacia Betania y, alzando las manos, los bendijo.
51Y, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
52Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén muy contentos.
53Y pasaban el tiempo en el templo bendiciendo a Dios.