Lucas 21
Biblia del Peregrino (1993) ›1Alzando la vista observó a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del templo.
2Observó también, a una viuda pobre que echaba dos monedillas;
3dijo: Os aseguro que esa pobre viuda ha puesto más que todos.
4Porque todos ésos han echado donativos de lo que les sobraba; ésta, aunque necesitada, ha echado cuanto tenía para vivir.
5A unos que ponderaban los hermosos sillares del templo y la belleza de su ornamentación les dijo:
6Llegará un día en que todo lo que contempláis lo derribarán sin dejar piedra sobre piedra.
7Le preguntaron: Maestro, ¿cuándo sucederá eso y cuál es la señal de que está para suceder?
8Respondió: ¡Atención, no os dejéis engañar! Pues muchos se presentarán en mi nombre diciendo: Yo soy; ha llegado la hora. No vayáis tras ellos.
9Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no tengáis pánico. Primero ha de suceder todo eso; pero el fin no llega enseguida.
10Entonces les dijo: Se alzará pueblo contra pueblo, reino contra reino;
11habrá grandes terremotos, en diversas regiones habrá hambres y pestes, y en el cielo señales grandes y terribles.
12Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, os llevarán a las sinagogas y las cárceles, os conducirán ante reyes y magistrados a causa de mi nombre,
13dándoos oportunidad de dar testimonio de mí.
14Haced resolución de no preparar la defensa;
15yo os daré una elocuencia y una prudencia que ningún adversario podrá resistir ni refutar.
16Hasta vuestros padres y hermanos, parientes y amigos os entregarán y darán muerte a algunos de vosotros;
17y todos os odiarán por mi nombre.
18Sin embargo no se perderá ni un pelo de vuestra cabeza.
19Con vuestra constancia ganaréis vuestras vidas.
20Cuando veáis a Jerusalén cercada de ejércitos, sabed que es inminente su destrucción.
21Entonces los que están en Judea escapen a los montes; los que estén dentro de la ciudad salgan al campo; los que están en el campo no vuelvan a la ciudad.
22Porque es el día de la venganza, cuando se cumplirá todo lo que está escrito.
23¡Ay de las preñadas y de las que crían aquel día! Sobre el país vendrá una gran desgracia y sobre este pueblo la ira.
24Caerán a filo de espada y serán llevados prisioneros a todos los países. Jerusalén será hollada por paganos, hasta que la época de los paganos se acabe.
25Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra se angustiarán los pueblos, desconcertados por el estruendo del mar y del oleaje.
26Los hombres desfallecerán de miedo, aguardando lo que se le echa encima al mundo; pues las potencias celestes se tambalearán.
27Entonces verán al Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria.
28Cuando comience a suceder todo eso, erguíos y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.
29Y les añadió una parábola: Observad la higuera y los demás árboles:
30cuando echan brotes, sabéis sin más que el verano está cerca.
31Igual vosotros, cuando veáis que sucede eso, sabed que se acerca el reinado de Dios.
32Os aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso.
33Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
34Poned atención, que no se os embote la mente con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, de modo que aquel día no os sorprenda de repente,
35pues caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
36Velad en todo momento, pidiendo poder escapar de cuanto va a suceder y presentaros ante el Hijo del Hombre.
37De día enseñaba en el templo; de noche salía y se quedaba en el monte de los Olivos.
38Y todo el pueblo madrugaba para escucharlo en el templo.