Jueces 7
Biblia del Peregrino (1993) ›1Yerubaal, es decir, Gedeón, madrugó con su tropa y acampó junto a En-Jarod. El campamento de Madián les quedaba al norte, junto a la colina de Moré, en el valle.
2El Señor dijo a Gedeón: Llevas demasiada gente para que yo os entregue Madián. No sea que luego Israel se me gloríe diciendo: Mi mano me ha dado la victoria.
3Vas a echar este pregón ante la tropa: El que tenga miedo o tiemble, que se vuelva. Se volvieron a casa veintidós mil hombres, y se quedaron diez mil.
4El Señor dijo a Gedeón: Todavía es demasiada gente. Hazlos bajar a la fuente, y allí te los seleccionaré. El que yo te diga que puede ir contigo, irá contigo; pero el que yo te diga que no puede ir contigo, ése, que no vaya.
5Gedeón mandó bajar a la tropa hacia la fuente, y el Señor le dijo: Los que beban el agua lengüeteando, como los perros, ponlos a un lado; los que se arrodillen para beber, ponlos al otro lado.
6Los que bebieron lengüeteando, llevándose el agua a la boca con la mano, fueron trescientos; los demás se arrodillaron para beber.
7El Señor dijo entonces a Gedeón: Con estos trescientos que han bebido lengüeteando os voy a salvar, entregando Madián en vuestro poder. Todos los demás que se vuelvan a casa.
8Los trescientos hombres tomaron sus provisiones y sus trompetas, y Gedeón despidió a los otros israelitas, cada uno a su casa, reteniendo consigo a los trescientos. El campamento de Madián les quedaba abajo, en el valle.
9Y el Señor habló a Gedeón aquella noche: Levántate, baja contra el campamento enemigo, que yo te lo entrego.
10Si no te atreves, baja con tu escudero Furá hasta el campamento.
11Cuando oigas lo que dicen, te sentirás animado a atacarlos. Gedeón y su escudero Furá bajaron hasta las avanzadas del campamento.
12Madianitas, amalecitas y orientales estaban tumbados por el valle, numerosos como langostas; sus camellos eran incontables, como la arena de la playa.
13Al acercarse Gedeón, casualmente estaba uno contando un sueño al compañero: Mira lo que he soñado: una hogaza de pan de cebada venía rodando contra el campamento de Madián, llegó a la tienda, la embistió, cayó sobre ella y la revolvió de arriba a abajo.
14El otro comentó: Eso significa la espada del israelita de Gedeón, hijo de Joás: Dios ha puesto en sus manos a Madián y todo el campamento.
15Cuando Gedeón oyó el sueño y su interpretación, se prosternó para adorar. Luego volvió al campamento israelita y ordenó: ¡Arriba, que el Señor os entrega el campamento de Madián!
16Dividió a los trescientos hombres en tres cuerpos y entregó a cada soldado una trompeta, un cántaro vacío y una antorcha en el cántaro.
17Luego les dio estas instrucciones: Fijaos en mí y haced lo mismo que yo. Cuando llegue a las avanzadas del campamento, vosotros haced lo que yo haga.
18Yo tocaré la trompeta, y conmigo los de mi grupo; entonces también vosotros tocáis en torno al campamento y gritáis: ¡el Señor y Gedeón!
19Gedeón llegó con los cien hombres de su grupo a las avanzadas del campamento, justamente cuando empezaba el relevo de medianoche; en cuanto se hizo el cambio de guardia, Gedeón tocó la trompeta y rompió el cántaro que llevaba en la mano.
20Entonces los tres grupos tocaron las trompetas y rompieron los cántaros; luego, empuñando en la mano izquierda las antorchas y las trompetas con la derecha para poder tocar, gritaron: ¡el Señor y Gedeón!
21Y se quedaron todos en su sitio alrededor del campamento. Todo el campamento se alborotó, y empezaron a gritar y a huir,
22mientras los trescientos seguían sonando las trompetas. El Señor hizo que se acuchillasen unos a otros en el campamento y que huyeran hasta Bet-Sitá, en dirección a Sartán, hasta la orilla de Abel Mejolá, frente a Tabat.
23Los israelitas de Neftalí, Aser y todo Manasés se unieron en persecución de Madián.
24Gedeón había enviado mensajeros que avisaron en la serranía de Efraín: Bajad contra Madián. Ocupadles los vados del Jordán hasta Bet-Bará. Todo Efraín fue, corrió a ocupar los vados hasta Bet-Bará,
25y apresaron a dos jefes madianitas, Oreb y Zeeb. A Oreb lo degollaron en Sur Oreb, y a Zeeb en Yequeb-Zeeb. Siguieron en persecución de los madianitas y le llevaron a Gedeón, al otro lado del Jordán, las cabezas de Oreb y de Zeeb.