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Juan 19

Biblia del Peregrino (1993)

1Entonces Pilato se hizo cargo de Jesús y lo mandó azotar.

2Los soldados entrelazaron una corona de espinos y se la pusieron en la cabeza; lo revistieron con un manto púrpura,

3y acercándose a él le decían: ¡Salve, rey de los judíos! Y le daban un bofetón.

4Salió otra vez Pilato afuera y les dijo: Mirad, os lo saco para que sepáis que no encuentro culpa alguna en él.

5Salió, pues, Jesús afuera, con la corona de espinos y el manto púrpura. Pilato les dice: Aquí tenéis al hombre.

6Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: ¡Crucifícalo, crucifícalo! Les dice Pilato: Tomadlo vosotros y crucificadlo, que yo no encuentro culpa en él.

7Le replicaron los judíos: Nosotros tenemos una ley, y según esa ley debe morir porque se ha hecho hijo de Dios.

8Cuando Pilato oyó aquellas palabras, se asustó mucho.

9Entró en el pretorio y dice de nuevo a Jesús: ¿De dónde eres? Jesús no le dio respuesta.

10Le dice Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?

11[Le contestó Jesús: No tendrías poder contra mí si no te lo hubiera dado el cielo. Por eso el que me entrega es más culpable.

12A partir de entonces, Pilato procuró soltarlo, pero los judíos gritaban: Si sueltas a ése, no eres amigo del césar. El que se hace rey va contra el césar.

13Al oír aquello, Pilato sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gábbata.

14Era la víspera de Pascua, al mediodía. Dice a los judíos: Ahí tenéis a vuestro rey.

15Ellos gritaron: ¡Afuera, afuera, crucifícalo! Les dice Pilato: ¿Voy a crucificar a vuestro rey? Los sumos sacerdotes contestaron: No tenemos más rey que el césar.

16Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Se lo llevaron;

17y Jesús salió cargando él mismo con la cruz, hacia un lugar llamado La Calavera, en hebreo Gólgota.

18Allí lo crucificaron con otros dos: uno a cada lado y en medio Jesús.

19Pilato había hecho escribir un letrero y clavarlo en la cruz. El escrito decía: Jesús el Nazareno, rey de los Judíos.

20Muchos judíos leyeron el letrero, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad. Además, el letrero estaba escrito en hebreo, latín y griego.

21Los sumos sacerdotes dijeron a Pilato: No escribas: Rey de los judíos, sino: Éste ha dicho: Soy rey de los judíos.

22Pilato contestó: Lo escrito, escrito está.

23Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron su ropa y la dividieron en cuatro partes, una para cada soldado; aparte la túnica. Era una túnica sin costuras, tejida de arriba abajo, de una pieza.

24Así que se dijeron: No la rasguemos; vamos a sortearla, para ver a quién le toca. Así se cumplió lo escrito: Se repartieron mis vestidos y se sortearon mi túnica. Es lo que hicieron los soldados.

25Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena.

26Jesús, viendo a su madre y al lado al discípulo predilecto, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo.

27Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.

28Después, sabiendo que todo había terminado, para que se cumpliese la Escritura, Jesús dijo: Tengo sed.

29Había allí un jarro lleno de vinagre. Empaparon una esponja en vinagre, la sujetaron a un hisopo y se la acercaron a la boca.

30Jesús tomó el vinagre y dijo: Todo se ha cumplido. Dobló la cabeza y entregó el espíritu.

31Era la víspera del sábado, el más solemne de todos; los judíos, para que los cadáveres no quedaran en la cruz el sábado, pidieron a Pilato que les quebrasen las piernas y los descolgasen.

32Fueron los soldados y quebraron las piernas a los dos crucificados con él.

33Al llegar a Jesús, viendo que estaba muerto, no le quebraron las piernas;

34sino que un soldado le abrió el costado de una lanzada. Al punto brotó sangre y agua.

35El que lo vio lo atestigua y su testimonio es fidedigno; sabe que dice la verdad, para que creáis vosotros.

36Esto sucedió de modo que se cumpliera la Escritura: No le quebrarán ni un hueso;

37y otra Escritura dice: Mirarán al que atravesaron.

38Después de esto, José de Arimatea, que en secreto era discípulo de Jesús por miedo a los judíos, pidió permiso a Pilato para llevarse el cadáver de Jesús. Pilato se lo concedió. Él fue y se llevó el cadáver.

39Fue también Nicodemo, el que lo había visitado en una ocasión de noche, llevando cien libras de una mezcla de mirra y áloe.

40Tomaron el cadáver de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos.

41En el lugar donde había sido crucificado había un huerto y en él un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido sepultado.

42Como era la víspera de la fiesta judía y como el sepulcro estaba cerca, colocaron allí a Jesús.

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