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Josué 24

Biblia del Peregrino (1993)

1Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los cabezas de familia, jueces y alguaciles, y se presentaron ante el Señor.

2Josué habló al pueblo: Así dice el Señor, Dios de Israel: Al otro lado del río Éufrates vivieron antaño vuestros padres: Téraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses.

3Tomé a Abrahán, vuestro padre, del otro lado del río, lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac.

4A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.

5Envié a Moisés y a Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, y después los saqué de allí.

6Saqué de Egipto a vuestros padres, y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con caballería y carros hasta el 41.Rojo;

7pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después desplomó sobre ellos el mar, anegándolos. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivisteis en el desierto muchos años.

8Os llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; os atacaron y os los entregué; os apoderasteis de sus territorios; y os los quité de delante.

9Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que los maldijera;

10pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendeciros, y os libré de sus manos.

11Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó os atacaron: los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos, pero yo os los entregué;

12sembré el pánico ante vosotros, y expulsasteis a los dos reyes amorreos no con tu espada ni con tu arco;

13y os di una tierra por la que no habíais sudado, ciudades que no habíais construido y en las que ahora vivís, viñedos y olivares que no habíais plantado y de los que ahora coméis.

14Pues bien, respetad al Señor, servidle con toda sinceridad; quitad de en medio a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto, y servid al Señor.

15Si os resulta duro servir al Señor, elegid hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros padres al otro lado del río o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis, que yo y mi Casa serviremos al Señor.

16El pueblo respondió: ¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses!

17Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos que atravesamos.

18El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. Por eso también nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!

19Josué dijo al pueblo: No podréis servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. No perdonará vuestros delitos ni vuestros pecados.

20Si abandonáis al Señor y servís a dioses extranjeros, se volverá contra vosotros, y después de haberos tratado bien, os maltratará y os aniquilará.

21El pueblo respondió: ¡No! Serviremos al Señor.

22Josué insistió: Sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido servir al Señor. Respondieron: ¡Somos testigos!

23Pues bien, quitad de en medio los dioses extranjeros que conserváis y poneos de parte del Señor, Dios de Israel.

24El pueblo respondió: Serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos.

25Aquel día Josué selló el pacto con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén.

26Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, agarró una gran piedra y la erigió allí, bajo la encina del santuario del Señor,

27y dijo a todo el pueblo: Mirad esta piedra, que será testigo contra nosotros, porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. Será testigo contra vosotros para que no podáis renegar de vuestro Dios.

28Luego despidió al pueblo, cada cual a su heredad.

29Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.

30Lo enterraron en el término de su heredad, en Timná Séraj, en la serranía de Efraín, al norte del monte Gaas.

31Israel sirvió al Señor mientras vivió Josué y los ancianos que lo sobrevivieron y que habían visto las hazañas del Señor en favor de Israel.

32Los huesos de José, traídos por los israelitas de Egipto, los enterraron en Siquén, en el campo que había comprado Jacob a los hijos de Jamor, padre de Siquén, por cien pesos, y que pertenecía a los hijos de José.

33También murió Eleazar, hijo de Aarón. Lo enterraron en Guibeá, población de su hijo Fineés, que la había recibido en propiedad en la serranía de Efraín.

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