Job 7
Biblia del Peregrino (1993) ›1El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio sus días son los de un jornalero:
2como el esclavo, suspira por la sombra, como el jornalero, aguarda el salario.
3Mi herencia son meses baldíos, me tocan en suerte noches de fatiga.
4Al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré?; se hace larga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba;
5me tapo con gusanos y terrones, la piel se me rompe y me supura.
6Mis días corren más que la lanzadera y se consumen sin esperanza.
7Recuerda que mi vida es un soplo y que mis ojos no verán más la dicha.
8No me verás, ojo del que mira, cuando me mires tú, ya no estaré.
9Como la nube pasa y se deshace, el que baja a la tumba ya no sube;
10no retorna a su casa ni vuelve a contemplarlo su morada.
11Por eso no frenaré mi lengua, hablará mi espíritu angustiado, se quejará mi alma entristecida.
12¿Soy el Océano o el Dragón para que me pongas un bozal?
13Cuando pienso que el lecho me aliviará y la cama compartirá mis quejidos,
14entonces me espantas con sueños y me aterrorizas con pesadillas.
15Preferiría morir asfixiado, y la muerte a estos miembros que odio.
16No he de vivir para siempre: déjame, que mis días son un soplo.
17¿Qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él,
18para que le pases revista por la mañana y lo examines a cada momento?
19¿Hasta cuándo no apartarás de mí la vista y no me dejarás ni tragar saliva?
20Si he pecado, ¿qué te he hecho? Centinela del hombre, ¿por qué me has tomado como blanco y me he convertido en carga para mí?
21¿Por qué no me perdonas mi delito y no alejas mi culpa, si muy pronto me acostaré en el polvo, madrugarás por mí y ya no existiré?