Job 24
Biblia del Peregrino (1993) ›1¿Por qué el Todopoderoso no señala plazos para que sus amigos puedan presenciar sus intervenciones?
2Los malvados mueven los linderos, roban rebaños y los apacientan;
3se llevan el asno del huérfano y toman en prenda el buey de la viuda,
4echan del camino a los pobres y los miserables tienen que esconderse.
5Como onagros del desierto salen a su tarea, madrugan para hacer presa, el páramo ofrece alimento a sus crías;
6cosechan en campo ajeno y rebuscan en el huerto del rico;
7pasan la noche desnudos, sin ropa con que taparse del frío,
8los cala el aguacero de los montes y, a falta de refugio, se pegan a las rocas.
9Los malvados arrancan del pecho al huérfano y toman en prenda al niño del pobre.
10Andan desnudos por falta de ropa; cargan gavillas y pasan hambre;
11exprimen aceite en el molino, pisan en el lagar, y pasan sed.
12En la ciudad gimen los moribundos y piden socorro los heridos, y Dios no hace caso de su súplica.
13Otros son rebeldes a la luz, no conocen sus caminos ni se acostumbran a sus sendas:
14al alba se levanta el asesino para matar al pobre y al indigente; de noche ronda el ladrón
15el adúltero acecha el crepúsculo diciéndose: Nadie me verá, y se emboza la cara.
16A oscuras penetra en las casas; durante el día se encierran, no quieren nada con la luz;
17la mañana es oscura para ellos, acostumbrados a los miedos de las tinieblas.
18Se desliza ligero sobre el agua, están malditas sus fincas en el país, y no toma el camino de su viña.
19Como el calor y la sequía roban el agua a las nieves, así el Abismo al pecador;
20lo olvida el seno materno, lo saborean los gusanos, se acaba su memoria y se tala como un árbol la injusticia.
21Porque maltrataba a la estéril sin hijos y no socorría a la viuda.
22Aunque el poderoso prolongue su vigor y se mantenga en pie, no puede prometerse vida.
23Dios lo dejaba vivir confiado y seguro, pero sus ojos observaban sus caminos.
24Exaltado por breve tiempo, deja de existir; se abatieron y se marchitaron como plantas, y los segaron como espigas.
25Si no es así, que alguien me desmienta y reduzca a nada mis palabras.