Job 20
Biblia del Peregrino (1993) ›1Sofar de Naamat habló a su vez y dijo:
2Mi agitación me impulsa a responder, pues me siento inquieto.
3He escuchado una lección humillante, y un soplo de mi inteligencia me hace contestar.
4¿No sabes que es así desde siempre, desde que pusieron al hombre en la tierra,
5que el júbilo de los malvados es efímero y la alegría del impío dura un instante?
6Aunque su ambición suba hasta el cielo y toque con la cabeza en las nubes,
7perecerá para siempre, como estiércol, y los que lo veían preguntan: ¿Dónde está?
8Cruza como un sueño, y no lo encuentran, se disipa como visión nocturna,
9los ojos que lo vean no lo vuelven a mirar, ya no lo contempla su lugar.
10Sus hijos mendigan como pobres, pues él tuvo que devolver su fortuna.
11Sus miembros llenos aún de juventud se acuestan con él en el polvo.
12Si le sabía dulce la maldad y la escondía debajo de la lengua,
13cuidadosamente, sin soltarla, reteniéndola contra el paladar,
14ese manjar en las entrañas se les transforma en veneno de víbora.
15Devoró riquezas y las vomitará, porque Dios se las saca del vientre;
16chupará veneno de víboras y lo matará la lengua del áspid.
17No gozará viendo acequias de aceite, torrentes de leche y miel;
18devuelve sin usarlo el fruto de sus fatigas y lo que ganó comerciando no lo disfruta;
19porque explotó y desamparó a los pobres y se apropió casas que no había construido;
20porque no supo calmar su codicia, no salvará nada de sus tesoros;
21nadie escapaba de su voracidad, por eso no durará su bienestar.
22De la opulencia caerá en la penuria, las manos de los desgraciados se echarán sobre él.
23Para que le llene el vientre Dios le enviará el incendio de su ira, como lluvia que le penetre en las carnes.
24Si escapa del arma de hierro, lo atraviesa la flecha de bronce,
25el astil le sale por la espalda y brilla la punta saliendo por el hígado; se abate sobre él el pavor,
26le reservan tinieblas totales, lo devora un fuego no atizado por hombre, se ceba en los restos de su tienda.
27El cielo revela su culpa, la tierra se subleva contra él.
28Arrolla su casa una avenida; los raudales del día de la ira.
29Esta suerte reserva Dios al malvado, esta herencia le depara Dios.