Job 14
Biblia del Peregrino (1993) ›1El hombre nacido de mujer, corto de días, harto de inquietudes;
2como flor se abre y se marchita, huye como la sombra sin parar.
3¿Y en uno así clavas los ojos y me llevas a juicio contigo?
4¿Quién sacará pureza de lo impuro? ¡Nadie!
5Si sus días están definidos y sabes el número de sus meses, si le has puesto un límite infranqueable,
6aparta de él tu vista y déjalo hasta que complete, como jornalero, su jornada.
7Un árbol tiene esperanza: aunque lo corten, vuelve a rebrotar y no deja de echar renuevos;
8aunque envejezcan sus raíces en tierra y el tocón esté amortecido entre terrones,
9al olor del agua reverdece y echa follaje como planta joven.
10Pero el varón muere y queda inerte, ¿adónde va el hombre cuando expira?
11Falta el agua de los lagos, los ríos se secan y aridecen:
12así el hombre se acuesta y no se levanta; pasará el cielo y él no despertará ni se desperezará de su sueño.
13¡Ojalá me guardaras en el Abismo, escondido mientras pasa tu cólera, y fijaras un plazo para acordarte de mí!
14Muerto el hombre, ¿puede revivir? Cada día de mi servicio esperaría que llegara mi relevo;
15con nostalgia por la obra de tus manos tú me llamarías y yo respondería;
16entonces contarías mis pasos no vigilarías mi pecado,
17sellarías en un saco mis delitos y blanquearías mis culpas.
18Una montaña se inclina y se derrumba, una roca se mueve de su sitio,
19el agua desgasta las piedras, la avenida arrastra las tierras, y tú destruyes la esperanza del hombre.
20Lo aplastas para siempre y se va, le demudas el rostro y lo expulsas.
21Sus hijos se enriquecen sin que él se entere, se arruinan sin que él lo advierta.
22Sólo siente el tormento de su carne, sólo siente la pena de su alma.